Krejcikova silencia Atenas y conquista el WTA 250 con una remontada ante Sakkari.

Barbora Krejcikova volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las competidoras más peligrosas del circuito femenino. La checa se proclamó campeona del WTA 250 de Atenas tras derrotar este domingo a la favorita local, Maria Sakkari, por 7-6 (7-5) y 6-3, en una final marcada por las remontadas y la capacidad de reacción de la exganadora de Wimbledon.

El público griego soñaba con celebrar el título de su principal figura, pero terminó viendo cómo Krejcikova imponía su experiencia en los momentos decisivos para levantar su noveno trofeo de la WTA.

La final comenzó de la mejor manera para Sakkari. La griega tomó rápidamente el control del partido y se adelantó 4-1 en el primer set, haciendo vibrar a los aficionados presentes en Atenas. Sin embargo, cuando parecía encaminada a llevarse la manga inicial, Krejcikova elevó su nivel, recuperó la desventaja y llevó la definición al tie-break, donde mostró mayor precisión para imponerse por 7-5.

El golpe anímico fue determinante. Aunque Sakkari volvió a arrancar mejor el segundo parcial y llegó a colocarse 2-1 con su servicio, la checa respondió nuevamente con un tenis sólido desde el fondo de la pista, encadenó varios juegos consecutivos y cerró el encuentro por 6-3 para sellar el campeonato.

Con este triunfo, Krejcikova, de 30 años y ubicada en el puesto 32 del ranking mundial, conquistó su noveno título individual en el circuito y el primero desde que levantó el trofeo de Wimbledon en 2024. La checa también cuenta en su palmarés con el título de Roland Garros conquistado en 2021, consolidándose como una de las jugadoras más exitosas de su generación.

Para Sakkari, actual número 37 del mundo y ex número tres del ranking, la derrota tuvo un sabor especialmente amargo al producirse en casa. Aun así, la griega escribió un nuevo capítulo en la historia familiar del torneo, siguiendo los pasos de su madre, Angeliki Kanellopoulou, quien fue subcampeona del certamen en 1986.

El regreso del torneo de Atenas al calendario de la WTA, después de haber desaparecido en 1990, ofreció una final de alto nivel y un escenario perfecto para que Krejcikova volviera a celebrar un título, confirmando que su experiencia y fortaleza mental siguen siendo armas decisivas en los grandes momentos.

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