El neozelandés Ryan Fox escribió este domingo la página más brillante de su carrera al proclamarse campeón de la 154.ª edición del British Open, tras un espectacular cierre en el exigente campo de Southport, Inglaterra.
Con un birdie en el hoyo 18, Fox selló una tarjeta final de 68 golpes (-2) y un acumulado de -10, suficiente para superar por un impacto al estadounidense Cameron Young y por dos a su compatriota Sam Burns, que había comenzado la jornada como líder.
A sus 39 años, el neozelandés llegó al torneo lejos de los favoritos. Ocupaba el puesto 56 del ranking mundial y, tras las dos primeras rondas, apenas marchaba en la posición 52 de la clasificación. Sin embargo, protagonizó una remontada memorable que comenzó el sábado con una extraordinaria ronda de 62 golpes, igualando el mejor registro conseguido en una jornada de un torneo de Grand Slam.
En la ronda decisiva volvió a mostrar sangre fría. Birdies en los hoyos 13, 14, 16 y 18 le permitieron completar una remontada que pocos imaginaban y levantar por primera vez uno de los cuatro grandes títulos del golf mundial.
«Ahora mismo no sé realmente qué pensar. Anoche hablé con mis hijos y me pidieron que les llevara el trofeo. Poder hacerlo es algo muy especial», expresó un emocionado Fox tras recibir la tradicional Jarra de Clarete.
La victoria también tiene un enorme significado para el golf neozelandés. Ryan Fox se convirtió en apenas el tercer jugador de su país en conquistar un torneo de Grand Slam, siguiendo los pasos de Bob Charles, campeón del British Open en 1964, y Michael Campbell, vencedor del US Open en 2005.
Además, el nuevo campeón es hijo de Grant Fox, una leyenda del rugby y exinternacional con los All Blacks, lo que añade un componente especial a una familia acostumbrada a los grandes escenarios deportivos.
Sam Burns arrancó la jornada final en la primera posición, pero no logró mantener el ritmo. Su recorrido de 72 golpes (+2) le hizo descender hasta la tercera plaza, dejando escapar una gran oportunidad de conquistar el título.
Otro de los protagonistas fue Scottie Scheffler. El número uno del mundo y defensor del campeonato sufrió un cierre complicado, con bogeys en los hoyos 13, 15 y 18, para terminar empatado en la cuarta posición junto al inglés Tommy Fleetwood, ambos con un total de -7.
Entre los candidatos que no pudieron pelear por el título también estuvieron el español Jon Rahm, quien concluyó en la posición 46 a diez golpes del campeón, y el norirlandés Rory McIlroy, ganador del Masters de Augusta este año, que finalizó en el puesto 40 con un acumulado de -1.
El British Open de este año también dejó marcas históricas. Ryan Fox, Sam Burns y el australiano Lucas Herbert firmaron rondas de 62 golpes, igualando el mejor registro conseguido en una jornada de un torneo de Grand Slam.
Sin embargo, fue Fox quien aprovechó mejor ese impulso para completar una remontada inolvidable y levantar el trofeo más importante de su carrera.
Clasificación final
- Ryan Fox (Nueva Zelanda) -10 (72-68-62-68)
- Cameron Young (Estados Unidos) -9 (67-67-73-64)
- Sam Burns (Estados Unidos) -8 (73-62-65-72)
- Tommy Fleetwood (Inglaterra) -7 (69-67-69-68)
= Scottie Scheffler (Estados Unidos) -7 (68-68-70-67) - Lucas Herbert (Australia) -6 (70-62-71-71)