El dominicano ha encontrado en el bullpen una versión completamente distinta de sí mismo, mientras Boston evalúa si el cambio de rol puede convertirse en la solución definitiva para el derecho de Samaná.
En las Grandes Ligas, cambiar de rol puede significar cambiar una carrera. José Mesa lo vivió después de años complicados como abridor y terminó convertido en un cerrador de élite. John Smoltz siguió un camino parecido: después de una cirugía Tommy John, encontró en el bullpen una segunda vida que posteriormente le permitió regresar a la rotación y terminar su carrera en el Salón de la Fama.
Ahora, Brayan Bello podría estar escribiendo su propio capítulo.
El derecho dominicano de los Medias Rojas de Boston ha mostrado dos caras completamente diferentes durante la temporada 2026. Como abridor, sus números han sido alarmantes. Como relevista largo, en cambio, ha lanzado a un nivel que lo coloca entre los mejores del béisbol.
La diferencia es difícil de ignorar.
Entre los lanzadores con al menos 30 entradas como abridores esta temporada, Bello registra una efectividad de 10.35, la peor entre ese grupo. Pero como relevista presenta una ERA de apenas 0.75, la segunda mejor entre los relevistas bajo el mismo criterio.
Su WHIP cuenta prácticamente la misma historia: 2.21 como abridor, muy por encima del promedio de la liga de 1.30, frente a 0.85 como relevista.
Es, en esencia, otro pitcher.
Bello inició el año dentro de una rotación de Boston que atravesaba dificultades y rápidamente se convirtió en uno de sus principales problemas.
En sus primeras seis aperturas trabajó 25.2 entradas y permitió carreras a un ritmo preocupante, terminando ese tramo con una efectividad de 9.12 y un FIP de 7.56.
El FIP, una métrica que se concentra en los resultados que dependen directamente del lanzador —como ponches, boletos, pelotazos y jonrones—, tampoco ofrecía motivos para el optimismo.
Boston decidió entonces probar una alternativa: moverlo al bullpen.
Y allí apareció una versión muy diferente de Bello.
Durante sus primeras 30.1 entradas como relevista, registró una efectividad de 2.67 y un FIP de 3.01, números que llevaron al equipo a considerar nuevamente la posibilidad de utilizarlo como abridor.
El experimento, sin embargo, volvió a salir mal.
El 4 de junio, los Orioles castigaron a Bello con siete hits y ocho carreras. Después de aquella actuación, Boston tomó la decisión de enviarlo a las ligas menores.
La decisión no cayó bien en el dominicano.
Bello expresó públicamente su molestia y dejó claro que no estaba de acuerdo con que su desempeño como abridor definiera toda su temporada.
“He tenido una mala temporada ahora mismo, pero como todo, creo que las cosas van a mejorar”, manifestó el lanzador, quien en 2024 firmó una extensión de contrato de seis años y 55 millones de dólares.
El paso por Triple-A tampoco resolvió el problema. Con Worcester realizó cuatro aperturas y lanzó 18.2 entradas, con una efectividad de 4.34 y un WHIP de 1.39.
La respuesta parecía estar cada vez más clara: quizá Bello no necesitaba otra oportunidad como abridor. Quizá necesitaba aceptar que su mejor versión estaba en otro lugar.
Cuando regresó a las Grandes Ligas el 12 de julio, Boston decidió mantenerlo como relevista.
Desde entonces, los resultados han sido contundentes.
En 22.2 entradas, Bello registra una efectividad de apenas 0.79 y un FIP de 2.55. Ha convertido el bullpen en el escenario donde finalmente parece tener el control que no ha conseguido encontrar como abridor.
Su repertorio tampoco es el de un lanzador limitado a un solo recurso. Bello utiliza seis lanzamientos, encabezados por un sinker que ronda las 95 millas por hora y representa cerca del 42 % de su repertorio.
Lo combina con el cambio de velocidad, cutter, sweeper, recta y curva, creando una mezcla que parece funcionar mucho mejor cuando puede atacar a los bateadores durante unas pocas entradas.
Y ahí puede estar la clave.
Como abridor, Bello debe administrar su repertorio, atravesar varias veces el orden ofensivo y mantener su efectividad durante cinco o seis entradas. Como relevista largo, puede atacar desde el primer lanzamiento, aprovechar al máximo sus armas y concentrarse en dominar durante dos, tres o incluso varias entradas.
Los números dicen que esa fórmula está funcionando.
A sus 27 años, Bello todavía tiene tiempo para cambiar el rumbo de su carrera. La pregunta ahora es si ese cambio debe producirse dentro de la rotación o en el bullpen.
Por años, el objetivo de cualquier lanzador joven ha sido convertirse en abridor. Bello tampoco parecía dispuesto inicialmente a renunciar a esa meta. Pero el béisbol, a veces, obliga a aceptar lo que dicen los números.
Y los números de Bello son contundentes.
10.35 de ERA como abridor. 0.75 como relevista. 2.21 de WHIP abriendo. 0.85 relevando.
No se trata de una pequeña diferencia. Es una transformación completa.
Boston todavía tendrá que decidir qué hacer con él a largo plazo, pero el mensaje de esta temporada parece cada vez más evidente: Brayan Bello puede no ser el abridor que los Medias Rojas esperaban, pero sí puede convertirse en un arma extraordinaria desde el bullpen.
La historia de las Grandes Ligas está llena de lanzadores que encontraron su mejor versión cuando dejaron de intentar ser quienes se suponía que debían ser.
Bello parece estar descubriendo la suya.
