

La selección nacional hizo historia en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero detrás de la celebración permanece una realidad incómoda: los campeones dominicanos todavía no tienen un lugar digno y permanente para prepararse.
Santo Domingo celebró una de las noches más brillantes de su historia boxística durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Siete medallas de oro y una de bronce colocaron a la República Dominicana en la cima del boxeo regional y marcaron la mejor actuación del país en esta disciplina en la historia de la competición.
Pero mientras los campeones subían al podio y escuchaban el himno nacional, una pregunta seguía rondando: ¿dónde entrenarán ahora?
La respuesta no es alentadora.
Los boxeadores dominicanos llegaron a los Juegos sin contar con unas instalaciones propias y adecuadas para su preparación. Tuvieron que entrenarse en el Albergue Olímpico y, una vez terminada la competición, regresan a una realidad que conocen demasiado bien: un pequeño gimnasio que resulta insuficiente para albergar a las selecciones nacionales femenina y masculina.
La paradoja resulta difícil de ignorar. Los mejores boxeadores del país acaban de protagonizar una actuación histórica, pero no tienen un hogar deportivo a la altura de sus resultados.
La indignación quedó expresada por los propios protagonistas inmediatamente después de sus victorias.
Cristian Pinales, campeón en los 90 kilogramos, fue contundente al hablar de las condiciones en las que trabaja el equipo nacional.
«Hicimos historia, sin instalaciones. Estamos en decadencia, nos tienen abandonados totalmente», expresó el púgil, quien recordó además el compromiso asumido por el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, para mejorar la situación.
Miguel Encarnación, ganador del oro en los 65 kilogramos, tampoco ocultó su frustración. Según sus palabras, durante las remodelaciones realizadas para los Juegos se atendieron numerosas instalaciones, pero el espacio utilizado por los boxeadores quedó fuera.
Y Junior Alcántara, medallista olímpico y campeón en los 55 kilogramos, resumió el problema con una frase que deja poco espacio para la interpretación:
«Nosotros no tenemos a dónde ir, luego de estos Juegos.»
El espacio disponible para el boxeo cuenta con un área de entrenamiento de aproximadamente 30 metros de ancho por 45 de largo. Aunque fue remozado, continúa siendo una instalación antigua y limitada para las necesidades de un deporte que reúne a numerosas categorías y selecciones.
Allí deben coincidir atletas masculinos y femeninos, entrenadores y diferentes grupos de preparación. El resultado es un escenario donde los campeones terminan entrenándose prácticamente unos junto a otros, con poco espacio y sin las condiciones ideales para desarrollar una preparación de alto nivel.
Para Armando Hernández Rodríguez, entrenador del equipo nacional, la situación es sencillamente inexplicable.
«Es vergonzoso que nosotros, que siempre hemos dado muy buenos resultados, no tengamos un gimnasio adecuado para nuestras distintas selecciones nacionales», manifestó.
El entrenador cubano también recordó que el boxeo no solamente necesita un espacio para lanzar golpes y hacer ejercicios. La preparación de un atleta de alto rendimiento requiere descanso, recuperación y condiciones adecuadas para que el cuerpo pueda responder después de jornadas de enorme exigencia.
El reclamo del boxeo no nace únicamente de los resultados obtenidos en Santo Domingo 2026. La disciplina ha sido durante décadas una de las principales fuentes de orgullo del deporte dominicano.
El boxeo le entregó al país su primera medalla olímpica en 1984 y consiguió el primer oro individual dominicano en unos Juegos Panamericanos en 1995. Más recientemente, la disciplina volvió a tener un papel protagonista en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde aportó dos de las tres medallas conquistadas por la delegación dominicana.
Por eso, desde la Federación Dominicana de Boxeo se ha denunciado lo que consideran una situación de «maltrato y marginación», especialmente después de las importantes inversiones realizadas para la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
La pregunta, entonces, no es solamente cuánto ha ganado el boxeo dominicano.
La pregunta es cuánto más podría ganar si sus campeones tuvieran las condiciones necesarias para prepararse.
Después de la gloria comienza el verdadero desafío
Los siete oros y el bronce quedarán para siempre en la historia. Son medallas que nadie podrá quitarles a los atletas que las conquistaron.
Pero el éxito deportivo también trae una responsabilidad.
Los boxeadores demostraron que pueden competir y ganar incluso cuando las condiciones no son las ideales. Ahora corresponde a las autoridades demostrar que están dispuestas a acompañarlos cuando las cámaras se apaguen, los podios queden vacíos y los Juegos sean parte del recuerdo.
El boxeo dominicano acaba de demostrar que tiene talento, carácter y capacidad para producir campeones.
Lo que necesita ahora es un lugar donde esos campeones puedan seguir soñando.