Argentina y España afinan la final del Mundial bajo la amenaza del humo por incendios en Canadá.

La cuenta regresiva para la gran final del Mundial entre Argentina y España transcurre con un protagonista inesperado: el humo de los incendios forestales en Canadá, que ha deteriorado la calidad del aire en Nueva Jersey, estado donde ambas selecciones completan su preparación para el decisivo encuentro del domingo en el MetLife Stadium.

Durante la jornada del jueves, una densa bruma cubrió distintas localidades cercanas a los centros de entrenamiento de ambos equipos, mientras que este viernes las condiciones mostraron una ligera mejoría. Sin embargo, las autoridades mantienen la alerta y advierten que millones de personas continúan expuestas a una calidad del aire comprometida.

El Departamento de Protección Medioambiental de Nueva Jersey informó que la masa de aire contaminado podría permanecer durante el resto de la semana e insistió en que la situación puede representar un riesgo para la salud, especialmente para los grupos más vulnerables.

Ante este escenario, los organizadores del Mundial aseguraron que siguen de cerca la evolución de las condiciones atmosféricas. Andrew Giuliani, responsable del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la organización del torneo, explicó que la FIFA trabaja de manera conjunta con el Servicio Meteorológico Nacional para monitorear permanentemente la situación.

Aunque la visibilidad mejoró este viernes, en zonas como Parsippany, muy cerca del cuartel general de España, todavía era perceptible el olor a humo. En Morristown, donde entrena la selección argentina liderada por Lionel Messi, la calidad del aire pasó de un nivel considerado «muy poco saludable» a otro catalogado como «perjudicial para los grupos vulnerables». En East Hanover y East Rutherford, donde se ubican el centro de entrenamiento español y el estadio de la final, el índice también mejoró hasta un nivel moderado.

Las previsiones meteorológicas ofrecen un motivo para el optimismo. Se espera que las lluvias previstas para el sábado ayuden a dispersar el humo, reduciendo el impacto sobre la final y sobre los miles de aficionados que asistirán al encuentro.

En el campamento español, el mediocampista Mikel Merino reconoció que el ambiente no ha pasado desapercibido, aunque dejó claro que el equipo mantiene toda su concentración en el desafío deportivo.

«Es verdad que en el ambiente se puede oler un poco y se percibe el humo, pero en una final del Mundial hay que abstraerse al máximo de los factores externos», afirmó.

Merino calificó el duelo frente a Argentina como un «reto mayúsculo» y destacó la importancia de controlar la intensidad del partido para intentar frenar a un rival liderado por Lionel Messi.

Por su parte, la Albiceleste llegó el jueves por la noche a Nueva Jersey tras remontar para vencer 2-1 a Inglaterra en una intensa semifinal disputada en Atlanta. Tanto Argentina como España realizan sus entrenamientos a puertas cerradas antes de protagonizar una final inédita en la historia de la Copa del Mundo.

El MetLife Stadium recibirá a más de 80,000 espectadores para el partido por el título, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según confirmó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Paralelamente, decenas de miles de aficionados seguirán el encuentro desde una pantalla gigante instalada en el Central Park de Nueva York.

El impacto del humo ya ha tenido consecuencias en el deporte. El encuentro de la MLS entre Chicago Fire y Vancouver Whitecaps, que marcaría el debut del delantero polaco Robert Lewandowski en la liga estadounidense, fue aplazado debido a la mala calidad del aire.

Mientras tanto, Canadá continúa enfrentando una intensa temporada de incendios forestales. En lo que va de año, las llamas han consumido al menos 1.9 millones de hectáreas, manteniendo en alerta a amplias regiones del país y generando efectos que ya alcanzan importantes eventos deportivos internacionales, como la esperada final del Mundial entre Argentina y España.

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