Toronto, Canadá. — La Serie Mundial 2025 arrancó con todo el dramatismo, talento y carisma que el béisbol moderno puede ofrecer. Y en el centro de la acción estuvieron dos de las figuras más magnéticas del deporte: Shohei Ohtani y Vladimir Guerrero Jr.
En una noche en la que los Azulejos de Toronto se impusieron por 11-4 a los Dodgers de Los Ángeles, ambos astros regalaron uno de esos momentos que trascienden las estadísticas. Antes de que concluyera el encuentro, un viraje de Eric Lauer a la inicial casi puso fin al partido, pero Ohtani logró deslizarse a tiempo, evitando el out por milésimas de segundo.
La jugada, revisada por los árbitros, mantuvo al japonés en primera base. Guerrero Jr., que había recibido el tiro y realizado el toque, no estaba del todo convencido, pero tras la ratificación de la decisión, ambos soltaron una carcajada que arrancó aplausos y sonrisas incluso de los rivales.
“Fue uno de esos momentos que te recuerdan por qué amamos este juego”, comentó un miembro del cuerpo técnico de Toronto. “Dos superestrellas disfrutando, incluso en medio de la tensión más alta”.
Ohtani, consciente de lo cerca que estuvo de convertirse en el protagonista de un error histórico, sonrió y bromeó con Guerrero Jr. La escena recordó a los fanáticos el inusual out que puso fin al Juego 4 de la Serie Mundial de 2013, cuando Kolten Wong, de los Cardenales, fue sorprendido en primera por el japonés Koji Uehara de los Medias Rojas.
Esta vez, Ohtani esquivó la historia. Acto seguido, Lauer ponchó a Mookie Betts para sellar la contundente victoria de los Azulejos.
El japonés, como acostumbra, vivió una noche llena de altibajos y espectáculo: se ponchó en su primer turno, falló con las bases llenas en el quinto, conectó un jonrón solitario en el séptimo y protagonizó la jugada que casi lo convierte en el héroe o el villano del cierre.
“El jonrón fue bueno”, dijo el mánager de los Dodgers, Dave Roberts, con tono reflexivo tras la derrota. “Ojalá pueda construir sobre eso”.
Mientras tanto, Guerrero Jr. lideró la ofensiva de Toronto con su energía habitual, su guante seguro y, sobre todo, con la chispa que solo él puede generar cuando comparte el diamante con una figura del calibre de Ohtani.
Si el primer juego fue un adelanto, la Serie Mundial 2025 promete emociones, espectáculo y una rivalidad amistosa que ya está dejando huella en la historia del béisbol.