El sueco Armand “Mondo” Duplantis no se cansa de hacer historia. El lunes, en Tokio, voló hasta los 6,30 metros, conquistó su tercer oro mundial consecutivo y volvió a confirmar que compite en una liga aparte. Invicto desde julio de 2023, acumula 36 concursos ganados al hilo y cada nuevo intento suyo parece ir directo a desafiar los límites humanos.
Pero, ¿qué hace que Duplantis sea tan superior al resto de los garrochistas? Tres factores sobresalen: su velocidad, su experiencia precoz y el material especialmente diseñado para él.
Con la pértiga en la mano, Duplantis es considerado el atleta más rápido de la disciplina. Sus rivales lo admiten sin reparos.
“Llega muy rápido. Nosotros corremos rápido, pero él nos aplasta en eso. Le ves pasar y piensas que haría los 100 metros en 10 segundos 30”, confesó el francés Ethan Cormont, finalista mundial.
No es exageración. El año pasado, en un 100 metros no oficial frente al campeón olímpico de 400 vallas Karsten Warholm, Duplantis sorprendió a todos al vencer con un tiempo de 10.37 segundos. Esa velocidad explosiva le permite doblar garrochas más rígidas, generando más energía para el impulso y alcanzando alturas imposibles para sus competidores.
A sus 25 años, Duplantis tiene un historial de saltos mucho más extenso que cualquiera de sus rivales. Nacido en una familia de atletas, creció en Luisiana entrenando en el jardín de su casa con el apoyo de su padre, exgarrochista.
El documental Born to Fly muestra al pequeño “Mondo” ensayando sin descanso desde los 8 años, frustrándose cuando derribaba la barra y perfeccionando cada movimiento. Esa dedicación precoz lo llevó a dominar la técnica antes de llegar a la élite.
“Practica desde niño y eso le da una experiencia que pocos tienen”, explicó Katie Moon, campeona mundial estadounidense. “Mientras otros gastan energía en perfeccionar la técnica, él puede concentrarse en ganar velocidad”.
El propio Duplantis lo confirma: “Ya pasé toda mi vida saltando. Ahora, la mayor parte de mis entrenamientos se centra en las sesiones de esprint”.
El tercer elemento de su fórmula ganadora está en sus pies. Aunque las garrochas apenas han evolucionado desde la llegada de la fibra de vidrio en los años 60, el calzado sí ha marcado la diferencia.
Duplantis compite con zapatillas diseñadas exclusivamente para él, un híbrido entre las de garrochista y las de velocista.
“Históricamente eran muy planas, pensadas para el despegue. Con la marca hemos creado un modelo más parecido a una de esprint, con una suela que responde también en el impulso”, explicó.
No las usa siempre, solo cuando busca romper barreras: “Me las pongo cuando creo que puedo batir el récord del mundo. Cuando las llevo, todo el mundo sabe que voy en serio”.
Velocidad explosiva, técnica pulida desde la niñez y material a la medida: esa es la receta que explica por qué Armand Duplantis no tiene rival en el salto con garrocha. Cada competencia se ha convertido en un duelo entre él y la historia. Y, de momento, siempre gana el sueco.