Thalía Terrero: el impulso de una madre que sueña con el podio en Santo Domingo 2026.

Santo Domingo. — La karateca dominicana Thalía Terrero Alcántara tiene claro su objetivo: subir al podio en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe. Pero esta vez, su motivación va más allá de lo deportivo. Su mayor impulso tiene nombre propio: su hija Leah.

Tras su ausencia en los Juegos de San Salvador 2023 debido a su embarazo, Terrero regresa con renovadas energías y una razón más poderosa para competir. “Ella es mi mayor motor para estar en el podio”, afirma la atleta de los 55 kilogramos, quien asegura que su pequeña será parte esencial de este nuevo capítulo en su carrera.

La competidora dominicana ya sabe lo que es destacar en escenarios internacionales. Desde la categoría sub-21 ha acumulado importantes logros, incluyendo múltiples medallas de oro en eventos regionales y panamericanos, así como un bronce en campeonatos mundiales juveniles. Sin embargo, ahora su enfoque tiene un matiz distinto: competir como madre.

De cara a Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, que iniciarán el 24 de julio, Terrero se muestra optimista. A falta de pocos meses para la cita, la karateca asegura que la presencia de su hija en las gradas no representa presión, sino inspiración. “Ya he competido con ella ahí. Eso me impulsa”, explica.

El karate ha sido históricamente uno de los deportes que más medallas aporta a la República Dominicana en estos juegos, y Terrero aspira a formar parte de ese legado. En la pasada edición, el país lideró la disciplina con tres oros y dos platas, superando a potencias regionales.

Más allá del tatami, la atleta también se prepara en el ámbito académico. Actualmente cursa la etapa final de la carrera de Administración Turística y Hotelera en la Universidad APEC, combinando estudios y deporte en una trayectoria marcada por la disciplina.

Su historia en el karate comenzó desde muy temprana edad en el sector de Los Mina, donde se inició motivada por amigos del barrio. Bajo la guía de su primer entrenador, Luis Mejía, fue desarrollando un talento que pronto la llevaría a competir a nivel juvenil, incluso enfrentando limitaciones por su corta edad.

Hoy, con más madurez y una nueva perspectiva de vida, Thalía Terrero busca saldar cuentas pendientes: no pudo brillar en Barranquilla 2018 por su juventud ni en San Salvador 2023 por su maternidad. Santo Domingo 2026 representa, entonces, la oportunidad perfecta para alcanzar ese anhelado podio.

“Quiero sobresalir en todo por ella”, repite, dejando claro que cada golpe, cada combate y cada sacrificio tienen un propósito mayor.

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