La no inclusión de Juan Soto en la nómina inicial del Juego de Estrellas ha causado sorpresa, debate y no poca polémica en el entorno del béisbol. A pesar de un sólido desempeño en la primera mitad de la temporada, el dominicano no recibió los votos suficientes ni del público ni de sus colegas y entrenadores para hacerse con un lugar entre los reservistas que completan el roster de la Liga Nacional.
Soto, quien firmó en el pasado invierno un histórico contrato de 765 millones de dólares por 15 temporadas con los Mets de Nueva York, acumula hasta el momento 21 cuadrangulares y un OPS de .904. Cifras que, en otro contexto, parecerían suficientes para merecer una invitación al clásico de mitad de temporada. Sin embargo, en el 2025, no fue así.
Más allá de los números, la ausencia del jardinero pone sobre la mesa una cuestión inevitable: ¿Se le exige más a Soto por su megacontrato? Su espectacular acuerdo lo convirtió en uno de los rostros más visibles de la MLB y, con ello, vino una presión proporcional al tamaño de su firma. Aunque el propio Soto ha asumido su exclusión con madurez —»Parece que no hice lo suficiente este año… si no lo logro, no pasa nada», dijo al New York Post—, la narrativa pública y la conversación en clubes y redes sociales apuntan a una vara más alta para el dominicano.
El sistema actual de selección al Juego de Estrellas reparte el poder entre los aficionados (titulares) y los jugadores, coaches y técnicos (reservas). El 74 % de los lugares que no se definen por votación popular dependen del criterio del gremio y el cuerpo técnico, mientras que el 26 % restante es asignado por la oficina del comisionado.
Para Soto, ese segundo filtro también fue infranqueable. Y no es menor el contexto: hay seis jardineros por liga y un cupo asegurado por cada equipo de Grandes Ligas. Además, algunas posiciones están sobrepobladas, mientras que otras tienen menos competencia. Soto se vio atrapado en un sector especialmente competitivo.
Sin embargo, las puertas al Juego de Estrellas aún no están del todo cerradas para él. La semana previa al evento suele estar marcada por bajas debido a lesiones o ajustes en las rotaciones de lanzadores, lo que obliga a la MLB a añadir nuevos nombres. El año pasado, por ejemplo, se agregaron diez jugadores como reemplazos, entre ellos tres latinoamericanos.
Esta posibilidad mantiene con vida la esperanza de que Soto pueda recibir una invitación de última hora a Atlanta, donde el próximo martes se celebrará el esperado evento.
Mientras tanto, República Dominicana tendrá una representación robusta en el Juego de Estrellas 2025. Diez peloteros ya aseguraron su boleto: Manny Machado, Ketel Marte, José Ramírez, Vladimir Guerrero Jr., Fernando Tatis Jr., Julio Rodríguez, Jeremy Peña, Freddy Peralta, Randy Rodríguez y Elly de la Cruz. De ellos, Peña y Rodríguez debutarán en el evento.
En total, al menos 18 jugadores vivirán su primera experiencia en el Clásico de Mitad de Temporada, destacando una nueva generación de talento que empieza a tomar protagonismo.
La ausencia de Soto plantea preguntas sobre cómo se mide el rendimiento y la influencia de una figura tan prominente. ¿Fue una decisión basada estrictamente en números, o el entorno del béisbol está enviando un mensaje? Tal vez sea una mezcla de ambas.
Lo cierto es que Juan Soto, a sus 26 años, tiene aún mucho béisbol por delante. Su compromiso con la excelencia y la madurez con la que ha manejado esta situación sugieren que, lejos de ser un punto final, esta omisión será una motivación más en su camino de regreso a la élite.