Portugal despide a Diogo Jota con dolor y homenajes: «El fútbol está de luto».

Gondomar, Portugal — Decenas de personas, entre ellas figuras destacadas del fútbol y de la política portuguesa, rindieron homenaje este viernes al delantero internacional Diogo Jota, fallecido en un trágico accidente de tráfico junto a su hermano. El emotivo velatorio tuvo lugar en Gondomar, la localidad natal del jugador, a las afueras de Oporto.

Entre los asistentes se encontraban el primer ministro portugués, Luis Montenegro, y el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, quienes ofrecieron su apoyo a la familia en una ceremonia inicialmente privada. Posteriormente, la capilla ardiente fue abierta al público, permitiendo que vecinos, admiradores y aficionados del fútbol se acercaran a despedirse del futbolista.

«El fútbol está realmente de luto. Diogo era un icono del talento que el fútbol portugués representa», declaró Pedro Proença, presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol. El presidente del FC Oporto, André Villas-Boas, también se hizo presente en el homenaje.

Diogo José Teixeira da Silva, conocido como «Jota», inició su carrera en el club de su ciudad natal antes de convertirse en estrella internacional. Su trágica muerte, ocurrida entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves en una autovía del noroeste de España, conmocionó no solo a Portugal, sino al mundo del deporte.

Según medios locales, el vehículo en el que viajaban Jota y su hermano —un Lamborghini Huracán de alquiler— se salió de la vía y se incendió, posiblemente debido al estallido de un neumático durante un adelantamiento.

Jota, de 28 años, militaba en el Liverpool FC, donde se había consolidado como una pieza clave del equipo. En las inmediaciones del estadio de Anfield, decenas de aficionados depositaron flores, globos y bufandas con mensajes de despedida. El club inglés decidió posponer la reanudación de los entrenamientos, inicialmente prevista para el viernes, como muestra de respeto y duelo.

El funeral de Jota se celebrará el sábado a las 09:00 GMT en la iglesia principal de Gondomar.

«Jota era mi amigo cuando estábamos en la escuela de Gondomar», recordó Pedro Neves, un vecino de 31 años. «Me acordaré de él como alguien muy simpático, muy cortés, que quería a todo el mundo y que siempre tenía una sonrisa».

Jota se había casado apenas el pasado 22 de junio con su pareja de toda la vida, con quien tenía tres hijos. La tragedia deja un vacío inmenso en el corazón de su familia, sus amigos y millones de aficionados que hoy lo despiden con dolor y admiración.

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