Detroit, EE. UU. — En una noche que quedará marcada como una de las más sorprendentes de la temporada, los Detroit Pistons protagonizaron una remontada épica al borrar una desventaja de 24 puntos y vencer 93-79 al Orlando Magic, forzando así un decisivo séptimo encuentro en su serie de primera ronda de la Conferencia Este.
El gran protagonista fue Cade Cunningham, quien lideró a su equipo con 32 puntos y encarnó el espíritu combativo de unos Pistons que parecían contra las cuerdas. Tobias Harris también aportó de manera clave con 22 unidades en un triunfo que mantiene con vida al primer cabeza de serie.
El partido comenzó equilibrado, con Detroit llevándose el primer cuarto por la mínima (26-25). Sin embargo, todo cambió en el segundo período, cuando Orlando dominó de forma aplastante con un parcial de 35-12. Los Magic se mostraron implacables desde la línea de triples y tiros libres, logrando una racha de 17-0 en esos apartados y limitando a los Pistons a apenas dos canastas en casi seis minutos. Al descanso, el marcador reflejaba un contundente 60-38.
La ventaja aumentó a 62-38 al inicio del tercer cuarto, y todo apuntaba a que Orlando cerraría la serie sin mayores complicaciones. Pero el guion dio un giro inesperado.
Detroit reaccionó con intensidad en ambos lados de la cancha, firmando una impresionante racha de 35-5. La defensa asfixiante de los Pistons provocó un colapso ofensivo histórico de Orlando, que falló 23 tiros de campo consecutivos. La ventaja se evaporó rápidamente y el control del partido cambió por completo.
“La garra de Detroit. De eso hemos estado hablando todo el año”, expresó Cunningham tras el encuentro, reflejando la mentalidad de un equipo que nunca bajó los brazos.
Por su parte, el entrenador JB Bickerstaff destacó la disciplina de sus jugadores: “Nos concentramos en cada posesión, tanto en ataque como en defensa. Cada bloqueo, cada rebote, todos los pequeños detalles. Eso nos puso en posición de ganar”.
En Orlando, Paolo Banchero y Desmond Bane lideraron la ofensiva con 17 puntos cada uno, pero no fue suficiente para evitar una derrota que ya es histórica por su magnitud. Además, el equipo volvió a resentir la ausencia del lesionado Franz Wagner.
Con este resultado, los Magic desperdician su segunda oportunidad consecutiva de cerrar la serie, mientras que los Pistons tomarán impulso anímico de cara al séptimo y definitivo partido, que se disputará el domingo en Detroit.
La serie, que parecía sentenciada, ahora se definirá en un duelo final cargado de tensión, donde cualquier error puede marcar el destino de ambos equipos.