Nueva York. — A pesar de uno de los peores inicios en la historia de la franquicia, los Mets de Nueva York han dejado claro que no contemplan un cambio inmediato en la dirección del equipo. El presidente de operaciones de béisbol, David Stearns, aseguró este viernes que el dirigente venezolano Carlos Mendoza continuará al mando del conjunto.
“Sabemos que nuestro récord no es el que queremos, y sabemos que somos capaces de más. No vemos esto como un problema del manager, y no tenemos la intención de hacer un cambio”, declaró Stearns a MLB.com.
El equipo neoyorquino atraviesa un complicado inicio de temporada con marca de 10-21, el tercer peor registro en la historia del club tras 31 partidos, solo superado por las campañas de 1981 (8-22-1) y 1964 (9-22). Aun así, la directiva, encabezada también por el propietario Steve Cohen, no ha sostenido conversaciones serias sobre la destitución de Mendoza.
Desde la gerencia consideran que la responsabilidad del bajo rendimiento es compartida en toda la organización. Las lesiones han sido un factor determinante, afectando a figuras clave como Juan Soto, Francisco Lindor y Jorge Polanco, lo que ha impactado negativamente una ofensiva que se ubica en el puesto 29 de la liga en carreras anotadas.
Lejos de señalar al dirigente, los Mets apuestan por una posible recuperación. Con 131 juegos aún por disputarse, la directiva confía en que el equipo pueda revertir la situación, tal como ocurrió en 2024, cuando lograron mejorar tras iniciar con marca de 24-35.
Aunque no se descarta que la postura cambie si los malos resultados continúan —especialmente durante la actual gira de nueve partidos por la Costa Oeste—, Mendoza no enfrenta, por ahora, un peligro inminente de perder su puesto.
El dirigente, de 46 años, se encuentra en la última temporada garantizada de su contrato de tres años firmado antes de la campaña 2024. El acuerdo incluye una opción del club para 2027. Hasta el momento, Mendoza acumula récord de 182-173 como manager de los Mets.
Por su parte, Cohen reiteró durante los entrenamientos primaverales que la meta del equipo sigue siendo alcanzar la postemporada, manteniendo la confianza tanto en el roster como en el proceso de construcción del conjunto, pese al difícil arranque.