Durante años, Luguelín Santos convivió con una carga que ni las medallas olímpicas ni los triunfos internacionales lograron aliviar. Mientras celebraba éxitos históricos para República Dominicana en las pistas del mundo, sabía que un error de su juventud seguía persiguiéndolo en silencio.
Hoy, tras casi tres años de suspensión, el velocista dominicano decidió contar su versión completa de los hechos.
El subcampeón olímpico de los 400 metros en Londres 2012 confesó que nunca se sorprendió cuando World Athletics lo sancionó en 2023 por la alteración de su edad deportiva, un caso que terminó marcando uno de los capítulos más difíciles de su carrera.
“La World Athletics tiene un riguroso proceso, y hasta que no tienen todas las pruebas completas para inculparte, no lo hacen. Cuando lo hacen es porque ya tú eres culpable. Yo sabía que eso iba a pasar algún día. Lo llevaba por dentro desde hacía mucho tiempo”, reveló Santos durante una entrevista en Palco de Grandes Ligas, espacio conducido por el editor deportivo Héctor J. Cruz para Listín Diario.
La sanción se produjo luego de comprobarse que el atleta compitió con una fecha de nacimiento alterada en el Campeonato Mundial Junior de Barcelona 2012. Sus documentos indicaban que había nacido en 1993, cuando en realidad nació en 1992.
Sin embargo, Santos asegura que la decisión no surgió de él.
Según relató, siendo apenas un adolescente de Bayaguana fue persuadido por personas vinculadas al atletismo para modificar sus documentos con el objetivo de competir en categorías juveniles.
“Es muy difícil que un muchacho de 16 o 17 años haga algo así solo. Estamos hablando de documentos, actas, pasaportes y procesos que un joven no maneja. A mí me convencieron de que no iba a pasar nada, de que eso nunca iba a salir a la luz”, explicó.
Incluso, recuerda que su madre se opuso inicialmente a la idea. No obstante, ambos terminaron cediendo ante la insistencia de quienes entendían que el país tenía una oportunidad única de conseguir resultados históricos en el atletismo juvenil.
“Me repetían que República Dominicana nunca había ganado ciertas medallas, que había que aprovechar la oportunidad. Yo era el número cuatro del mundo en ese momento. No necesitaba hacer eso para demostrar mi talento, pero era tanta la presión que terminé accediendo”, confesó.
A pesar de asumir su responsabilidad, el atleta insiste en que aquel error no puede borrar todo lo que consiguió dentro de la pista.
“Yo cometí el error de decir que sí. Eso no lo puedo cambiar. Pero tampoco voy a permitir que eso defina quién soy. Mis resultados están ahí. Yo competí contra atletas mayores que yo y les gané siendo apenas un juvenil”, afirmó.
El momento más difícil llegó cuando la verdad finalmente salió a la luz.
Lejos de intentar defenderse o negar los hechos, Santos asegura que aceptó inmediatamente la acusación cuando fue contactado por World Athletics.
“Cuando me llamaron lo acepté de una vez. Eso me estaba matando por dentro. Quería salir de esa carga de una vez”, relató.
La suspensión llegó en un momento particularmente favorable de su carrera. Apenas un año antes había conquistado una segunda medalla olímpica como integrante del relevo mixto 4×400 de República Dominicana en Tokio 2020 y trabajaba bajo la dirección del doble campeón olímpico Félix Sánchez, convencido de que atravesaba una de las mejores etapas de su preparación física y mental.
Sin embargo, el tiempo le ha permitido encontrar otra perspectiva sobre lo ocurrido.
Lejos de hundirse, ha utilizado estos años para reflexionar, asumir las consecuencias de sus actos y prepararse para una nueva oportunidad.
La sanción inicial de tres años fue reducida posteriormente en seis meses, una decisión que le permitirá volver a competir oficialmente en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Será entonces cuando Luguelín Santos regrese al escenario donde tantas veces brilló. Esta vez lo hará con una historia distinta: la de un atleta que reconoce sus errores, enfrenta las consecuencias y busca escribir un nuevo capítulo en una carrera que, pese a todo, sigue siendo una de las más importantes del deporte dominicano.