Sergio Alcántara

Licey y Escogido al borde de una histórica décima final capitaleña en Lidom.

El béisbol dominicano podría ser testigo esta noche de la certificación de la décima final entre los eternos rivales capitaleños, Tigres del Licey y Leones del Escogido, en el marco de un round robin que ha estado marcado por emociones intensas y un calendario comprimido debido a las lluvias de diciembre.

La combinación de victorias de Licey y Escogido sería suficiente para cerrar esta etapa semifinal, y la final podría iniciar el próximo domingo. Con un triunfo azul ante las Estrellas Orientales en el estadio Quisqueya y una victoria escarlata frente a las ya eliminadas Águilas Cibaeñas en Santiago, el telón bajaría definitivamente sobre un round robin que, por momentos, amenazó con el caos logístico.

El Licey (10-3) se perfila como uno de los equipos más consistentes del torneo, con un relevo destacado que exhibe la mejor efectividad de esta fase (2.23 en 76 entradas con 16 holds). Además, el oportuno bateo de Sergio Alcántara, quien acumula cuatro jonrones y ocho carreras remolcadas, ha sido clave en esta racha.

Sin embargo, los azules enfrentarán el resto de la campaña sin Miguel Andújar, quien disputó su último partido el miércoles. La gerencia espera llenar ese vacío con la inclusión de Mel Rojas Jr., siempre y cuando obtenga el permiso de su equipo en Corea del Sur, los KT Wiz. Rojas ha estado entrenándose y realizando gestiones para conseguir la autorización, consciente de los riesgos que conlleva una posible lesión antes de regresar a Asia.

El sueño azul es lograr su tercera corona consecutiva, algo que no consiguen desde 1983-1985.

Por su parte, el Escogido (9-4) ha mostrado una transformación notable en las últimas semanas, impulsado por los bates de Jean Segura, Junior Caminero, Sócrates Brito y Yamaico Navarro. Caminero, en particular, ha brillado al convencer a los Tampa Bay Rays de permitirle continuar en el torneo, donde batea para un impresionante .471 con 11 extrabases y 15 carreras remolcadas.

Los escarlatas buscan romper una sequía de ocho torneos sin títulos y consolidar el giro positivo que han logrado en esta etapa decisiva.

En contraste, las Estrellas Orientales (5-8), ganadoras de la serie regular y finalistas en las últimas tres ediciones, han enfrentado una pronunciada caída. Su pitcheo ha sido su talón de Aquiles, con la peor efectividad (4.77) y el WHIP más alto (1.53) del round robin. La incapacidad de sus cerradores para mantener ventajas en momentos clave ha sido determinante.

Mientras tanto, las Águilas Cibaeñas (2-11) han protagonizado uno de los mayores desplomes en la historia reciente de la Lidom. Su afición, acostumbrada a temporadas competitivas, ahora espera con ansias el fin de un round robin para olvidar.

De concretarse esta final capitaleña, sería la décima vez que Tigres y Leones se enfrentan por el título desde 1951. El Licey domina la serie histórica 6-3, aunque el último enfrentamiento en la zafra 2015-2016 fue ganado por los escarlatas, dirigidos en ese entonces por Luis Rojas, hoy su gerente general.

Con los fanáticos al borde de sus asientos, el desenlace de esta jornada promete ser uno de los momentos más memorables de la temporada.

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