Jean Segura revela su «mano de maldad» en el Juego 7 de la final de la LIDOM.

El Juego 7 de la final de la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM) entre los Leones del Escogido y los Tigres del Licey se ha quedado grabado en la memoria de los fanáticos, no solo por sus jugadas memorables, sino también por las anécdotas que continúan surgiendo entre los jugadores. Una de las confesiones más impactantes la hizo Jean Segura, el infielder de los Leones, quien, en una reciente entrevista, habló abiertamente sobre una jugada que muchos no notaron, pero que podría haber tenido un impacto crucial en el desarrollo del partido.

En una entrevista con el cronista deportivo Yancen Pujols para su canal de YouTube, Segura reveló que durante el juego, en el que el Escogido ganó su 17° título de la LIDOM, cometió una jugada controversial que involucró «la mano de maldad». El incidente ocurrió en la parte alta de la sexta entrada, cuando Segura conectó un sencillo remolcador, lo que permitió a su equipo tomar la delantera. Después de su hit, avanzó hasta la primera base, y cuando Gustavo Núñez, el tercera base de los Tigres, intentó lanzar la pelota a primera, Segura confesó haber interferido de manera intencional con la trayectoria de la pelota.

«En un tiro que Gustavito tira pa’ primera, que yo avancé pa’ segunda, cuando le yo doy el hit a (Anthony) Vizcaya para irnos arriba, que Gustavo tira la bola a primera, yo le metí la mano de maldad», explicó Segura entre risas. A pesar de que la jugada fue anotada como error de tiro, Segura no dudó en reconocer que manipuló la situación para avanzar una base más. «Ya lo puedo decir, ¿Qué importa?, ¿Ya la temporada no se acabó? En la guerra y en el amor, todo se vale», afirmó el jugador, quien no ocultó su satisfacción al recordar la anécdota.

Segura, quien fue una de las figuras más destacadas de la serie final, también detalló cómo la pelota le dio en el antebrazo tras la intervención de su mano, lo que le permitió tomar una posición anotadora y dar un paso más hacia la victoria. «Yo le metí la mano de maldad. Esta mano la metí (señalando su mano izquierda) y la bola me dio ahí (indicando el antebrazo derecho) y ahí yo me puse posición anotadora», señaló.

La confesión de Segura sorprendió a muchos, pero él no se detuvo ahí. También compartió otra jugada en la que, en el Juego 3, se metió deliberadamente en el camino de una pelota para que le diera en el cuerpo, una acción que dejó claro que su único objetivo era ayudar a su equipo a ganar. «Y en un línea que dieron en el juego tres, que la agarró (Wilmer) Difó, yo me metí en el medio para que la bola me diera. Yo quería volar en ese play. Yo estaba puesto para ellos (para el Licey). Costará lo que costara, yo estaba puesto para ellos», explicó.

Este tipo de revelaciones no solo brindan un vistazo al corazón competitivo de Segura, sino también al nivel de intensidad y pasión que los jugadores de la LIDOM ponen en cada partido. Aunque algunas de sus acciones pudieron haber sido arriesgadas, lo cierto es que el infielder escarlata tuvo un desempeño destacado durante la final, bateando para un impresionante .414 con 12 hits en 29 turnos, y seis remolcadas, lo que lo colocó como candidato a Jugador Más Valioso de la serie.

La victoria de los Leones en el Juego 7, con momentos memorables como el jonrón de Junior Caminero y la espectacular atrapada de Sócrates Brito, continúa siendo uno de los más recordados en la historia del béisbol invernal dominicano. Sin embargo, con la confesión de Segura, parece que aún hay más historias por contar de ese electrizante final que aún sigue dando de qué hablar.

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