Jazz Chisholm Jr. regresa a la segunda base en una movida estratégica de los Yankees.

Los Yankees de Nueva York han comenzado a ajustar sus piezas de cara a la crucial segunda mitad de la temporada, y una de sus primeras decisiones estratégicas ha sido devolver a Jazz Chisholm Jr. a su posición natural: la segunda base.

El dinámico infielder/jardinero había jugado exclusivamente en la tercera base desde su regreso a la alineación tras una lesión en el oblicuo que lo mantuvo fuera durante un mes. En sus 29 partidos recientes, Chisholm fue una presencia constante en la esquina caliente, pero según confirmó el mánager Aaron Boone a Talkin’ Yanks, este martes el cambio ya es oficial: Chisholm regresa a la intermedia, mientras que Oswald Peraza ocupará la tercera base por la noche.

Aunque Chisholm ha cumplido en la tercera base, su defensa ha sido considerada competente pero no espectacular. En cambio, se le reconoce como un defensor más natural y efectivo en la segunda base. El propio jugador ha reiterado su disposición a jugar donde el equipo lo necesite, pero ha dejado en claro que su preferencia es la segunda base. Boone parece compartir esa visión, expresando que prefiere mantener a Chisholm en un solo rol y evitar que tenga que alternar constantemente entre posiciones.

Esta decisión también tiene un trasfondo estratégico importante. Con la fecha límite de cambios acercándose (31 de julio), los Yankees buscan optimizar su defensa interior y definir prioridades en el mercado. Al establecer a Chisholm en la segunda base, el equipo estaría enfocando sus esfuerzos en fortalecer la tercera base.

La situación en la tercera base sigue siendo incierta. Peraza, aunque defensivamente sólido, ha tenido un rendimiento ofensivo muy por debajo del promedio (.154/.225/.262 en 142 apariciones al plato). A pesar de ello, Boone confirmó que será el titular esta noche, aunque dejó claro que la posición se mantendrá “flexible” a medida que avancen los días.

DJ LeMahieu, veterano con historial brillante tanto en defensa como en ofensiva, ha tenido una temporada discreta y no ha jugado en la tercera base durante 2025. Oswaldo Cabrera sigue fuera a largo plazo por una fractura de tobillo, mientras que el joven Jorbit Vivas, quien tuvo algo de tiempo en la antesala, actualmente atraviesa una mala racha en Triple-A.

Los Yankees han comenzado a reforzarse firmando contratos de bajo riesgo con veteranos fuera del roster. Jeimer Candelario, quien tuvo varios años productivos con los Tigres antes de firmar un contrato de tres años y $45 millones con los Rojos, fue dejado en libertad por Cincinnati y ahora se une a los Yankees en busca de redención. También se incorporó Nicky López, un utility defensivo de gran versatilidad que puede cubrir campocorto, segunda y tercera.

A nivel de mercado, los Yankees ya han sido vinculados con nombres como Ryan McMahon (Rockies), Isiah Kiner-Falefa (Pirates) y Eugenio Suárez (D-backs). Sin embargo, Arizona aún pelea por un comodín en la Liga Nacional y su gerente general, Mike Hazen, ha manifestado su intención de evitar una venta masiva. Suárez, junto con jugadores como Zac Gallen, Josh Naylor y Merrill Kelly, podría entrar en juego dependiendo del rendimiento de los D-backs en las próximas semanas.

Con Jazz Chisholm Jr. asentado nuevamente en la segunda base, los Yankees parecen estar marcando el rumbo de su estrategia de cara a la fecha límite de cambios. El enfoque ahora parece estar en encontrar una solución definitiva para la tercera base, ya sea mediante ajustes internos o incorporaciones externas.

Mientras tanto, el equipo sigue en plena lucha en la División Este de la Liga Americana, y cada movimiento en esta etapa será crucial para sus aspiraciones de postemporada.

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