El exministro de Deportes aseguró que el programa, creado en 1997, representó un antes y un después en las políticas públicas de apoyo a atletas, entrenadores, dirigentes, exglorias e inmortales del deporte.
El deporte dominicano ha vivido distintas etapas de crecimiento, pero algunas iniciativas han dejado una huella que permanece con el paso de los años. Para el exministro de Deportes Felipe Payano, una de ellas fue la creación del Programa de Atletas de Alto Rendimiento, Nuevos Valores e Inmortales (PARNI), en 1997.
Payano sostuvo este jueves que el nacimiento del programa, durante el primer gobierno del presidente Leonel Fernández, marcó un punto de inflexión en las políticas públicas destinadas a respaldar al deporte y, especialmente, a quienes dedican gran parte de su vida a representar al país.
Según explicó, el PARNI permitió establecer por primera vez un esquema de apoyo integral que alcanzó a atletas de alto rendimiento, nuevos valores, entrenadores, dirigentes, federados, exglorias e inmortales del deporte dominicano.
Más allá de la preparación para las competencias, el programa buscó brindar una mayor estabilidad económica y familiar a quienes forman parte del movimiento deportivo. Para Payano, esa visión convirtió al PARNI en un referente de las políticas de apoyo al deporte nacional durante casi tres décadas.
Uno de los principales aportes que Payano atribuye al PARNI fue haber impulsado iniciativas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de las antiguas figuras del deporte dominicano.
Recordó que de este programa surgió el proyecto que posteriormente se convirtió en la Ley 85-99, mediante la cual se estableció un beneficio equivalente a cinco salarios mínimos para exglorias e inmortales del deporte.
La medida, explicó, permitió que muchos antiguos atletas pudieran mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias después de haber dedicado años a representar a República Dominicana.
Para Payano, este tipo de políticas demuestra que el respaldo al deportista no debe limitarse al período en que se encuentra compitiendo, sino que también debe contemplar las diferentes etapas de su vida.
Las declaraciones de Payano se produjeron durante un acto en el que clubes deportivos y de golf sociales de República Dominicana, junto a los campos de golf del país y la Federación Dominicana de Golf, fueron reconocidos por su aporte y respaldo al Comité Organizador de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Durante la actividad también fue reconocido Felipe Vicini, presidente del Grupo Creando Sueños Olímpicos (CRESO), una de las entidades que durante años ha respaldado a atletas dominicanos de alto rendimiento.
Payano aprovechó la ocasión para recordar unas declaraciones realizadas por Vicini durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuando destacó que el apoyo de CRESO al deporte dominicano debía entenderse como un complemento a la inversión realizada por el Estado.
En aquella ocasión, Vicini resaltó el orgullo por la participación de la delegación dominicana en Londres, donde el país estuvo representado por 35 atletas en diez disciplinas.
“Nosotros simplemente estamos haciendo un aporte, en adición a la inversión que hace el Estado dominicano”, expresó entonces Vicini, al referirse al respaldo de CRESO y al trabajo que realizaba el Ministerio de Deportes bajo la gestión de Payano.
Casi tres décadas después de su creación, el PARNI continúa formando parte de la conversación sobre las políticas de respaldo al deporte dominicano.
Para Payano, su importancia radica precisamente en haber colocado al atleta y a otros protagonistas del deporte en el centro de una política de apoyo que trascendiera los resultados de una competencia.
En un país que se prepara para recibir los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el debate sobre cómo respaldar a los atletas antes, durante y después de sus carreras vuelve a cobrar protagonismo.
La historia del PARNI, desde la perspectiva de Payano, representa precisamente uno de esos capítulos en los que el deporte dominicano comenzó a entender que ganar medallas también requiere construir condiciones para que quienes las conquistan puedan desarrollar una vida digna dentro y fuera de las competencias.