El Mundial 2026 llega a su capítulo final con un enfrentamiento que promete quedar grabado en la historia. España y Argentina se medirán este domingo, a las 3:00 de la tarde (hora dominicana), en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con la Copa del Mundo en juego y un objetivo adicional: convertirse en la selección con más títulos mundialistas conquistados en el siglo XXI.
Después de 39 días de competencia, 104 partidos y la participación de 48 selecciones en sedes repartidas entre Estados Unidos, México y Canadá, el torneo más grande jamás organizado por la FIFA tendrá un campeón que marcará una época.
España, campeona en Sudáfrica 2010, busca levantar su segunda Copa del Mundo. Del otro lado estará la vigente campeona, Argentina, que conquistó el título en Catar 2022 y aspira a revalidar la corona, una hazaña lograda únicamente por Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962).
El duelo también tiene un componente especial. Ambas selecciones debían enfrentarse en la Finalísima prevista para marzo en Catar, pero el partido fue cancelado debido al conflicto bélico en Oriente Medio. El destino terminó reuniéndolas en el escenario más importante posible: la final de un Mundial.
Argentina llega impulsada por un Lionel Messi que, a sus 39 años, sigue desafiando toda lógica. Cuando muchos pensaban que este torneo sería una despedida simbólica, el capitán argentino ha firmado una actuación extraordinaria con ocho goles y cuatro asistencias, guiando a la Albiceleste en una exigente fase de eliminación directa.
Frente a él estará Lamine Yamal, la gran figura de la nueva generación española. En la antesala del partido volvió a hacerse viral la fotografía en la que un joven Messi sostiene en brazos a un bebé Lamine, una imagen que hoy simboliza el relevo entre dos generaciones que ahora competirán por el mayor premio del fútbol.
«La vida es una locura… Es tremendo», comentó Messi al recordar aquella fotografía durante la rueda de prensa previa a la final.
Argentina ha construido su camino con carácter, resistencia y talento. Además del liderazgo de Messi, Julián Álvarez y Lautaro Martínez recuperaron su mejor versión ofensiva en el momento decisivo, mientras que Enzo Fernández volvió a convertirse en uno de los motores del equipo de Lionel Scaloni.
España, por su parte, ha impuesto su sello con un fútbol de posesión, movilidad constante y presión alta. La selección dirigida por Luis de la Fuente dominó a varios de sus rivales y dejó una de las actuaciones más convincentes del torneo al superar con autoridad a Francia en semifinales.
El mediocampista Mikel Merino explicó la esencia del juego español: «Confiamos en que cuanto menos tiempo pase el balón por cada uno de nosotros, menos tiempo tendrá el rival para hacer faltas».
Aunque la Roja también necesitó momentos de épica para avanzar, encontró en Merino al héroe inesperado con goles decisivos frente a Portugal y Bélgica durante las rondas eliminatorias.
En la víspera del encuentro, tanto Luis de la Fuente como Lionel Scaloni dejaron a un lado cualquier polémica y destacaron las virtudes del rival.
El seleccionador español aseguró sentir una «admiración extraordinaria» por la Albiceleste y consideró que ambos equipos comparten una filosofía similar. A su juicio, el campeón será quien logre imponer su estilo y reducir al mínimo las fortalezas del contrario.
Scaloni respondió con el mismo respeto y admitió que de España le preocupa «todo», aunque destacó que, independientemente del resultado, el recorrido realizado por su selección ya es motivo de orgullo.
La final reunirá a dos campeones del mundo, dos modelos futbolísticos exitosos y dos generaciones encabezadas por Lionel Messi y Lamine Yamal.
Además del trofeo, estará en juego el honor de convertirse en la selección más laureada del siglo XXI, en una definición que promete emociones de principio a fin.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistirá al encuentro y será el encargado de entregar el trofeo al nuevo campeón del mundo al finalizar el partido.