La celebración continúa en Nueva York. Las calles siguen teñidas de azul y naranja, los aficionados todavía saborean un campeonato que esperaron durante más de medio siglo y los jugadores disfrutan del reconocimiento que acompaña a la conquista de la NBA. Sin embargo, detrás de la euforia existe una realidad mucho menos festiva: el peso de los impuestos.
Tras coronarse campeones frente a los San Antonio Spurs, los Knicks aseguraron una importante recompensa económica gracias al fondo de premios que la NBA distribuye entre los equipos participantes en la postemporada. La liga confirmó que la franquicia recibirá una bolsa superior a los nueve millones de dólares, una cifra que, repartida entre los integrantes del plantel, representa aproximadamente US$770,000 para cada jugador.
Sobre el papel, se trata de un premio extraordinario. Pero en la práctica, el monto que terminará llegando a las cuentas bancarias de los campeones será considerablemente menor.
Nueva York es conocida por tener una de las cargas fiscales más elevadas de Estados Unidos, y eso impacta directamente en los ingresos de los deportistas profesionales. Según los cálculos realizados por especialistas financieros, el bono de US$770,000 sufrirá importantes deducciones antes de que los jugadores puedan disponer de él.
La mayor parte corresponde a impuestos federales, que absorberán cerca de US$284,900. A esto se suman aproximadamente US$83,000 en impuestos estatales, unos US$30,000 correspondientes a la ciudad de Nueva York y alrededor de US$18,100 destinados a Medicare.
El resultado es contundente: de los US$770,000 originales, cada jugador conservará alrededor de US$354,000 netos. En otras palabras, más de US$416,000 desaparecerán entre retenciones y obligaciones fiscales, reduciendo el premio en cerca de un 45 %.
Aunque la cifra final sigue siendo significativa, el contraste entre el bono anunciado y el dinero realmente recibido ha generado comentarios en el entorno deportivo y financiero, especialmente al compararlo con equipos ubicados en estados con menores cargas tributarias.
Aun así, los campeones tienen motivos de sobra para sonreír. Este no ha sido el único ingreso adicional que han obtenido durante la temporada. Meses antes, los Knicks ya habían asegurado otro importante incentivo económico al convertirse en los ganadores de la Copa NBA, torneo que les reportó aproximadamente US$500,000 adicionales por jugador.
Entre premios, bonos e incentivos, la temporada 2025-26 quedará grabada como una de las más exitosas y lucrativas en la historia reciente de la franquicia. Sin embargo, el caso también sirve como recordatorio de que, incluso en la cima del deporte profesional, los campeonatos no están exentos de pasar por la oficina de impuestos.
Porque en Nueva York, hasta la gloria tiene su factura.