El Mundial de fútbol no solo se juega en la cancha. En Francia, cada gran torneo abre también un segundo escenario, mucho más silencioso pero igual de intenso: el de las apuestas deportivas. Y este año, las cifras vuelven a encender las alarmas.
Según un estudio encargado por la autoridad reguladora del juego en Francia, el mercado de apuestas crece de forma sostenida cerca de un 12 % anual desde 2019, con picos especialmente marcados durante los Mundiales. La edición de 2022 dejó una huella clara: alrededor de 900 millones de euros apostados y casi 200.000 nuevas cuentas creadas en cuestión de semanas.
La tendencia no solo se mantiene: se intensifica.
Un ambiente de “fiesta”… y riesgo
“Es un periodo festivo, hay una auténtica emoción popular”, explica Georges Marthinho, del dispositivo SOS Jugadores. Pero esa euforia colectiva tiene un reverso menos visible: el aumento de la exposición al juego entre personas vulnerables.
El especialista advierte que durante el Mundial confluyen varios factores peligrosos: más campañas de marketing, más facilidad para apostar desde el móvil y una narrativa emocional que normaliza el riesgo como parte del espectáculo.
En ese contexto, las grandes casas del sector —Betclic, Winamax y Unibet— ocupan un espacio cada vez más dominante en la publicidad televisiva.
En la actual cobertura del torneo, los espectadores franceses han notado un fenómeno difícil de evitar: la presencia constante de anuncios de apuestas en las pausas publicitarias.
La cadena M6, una de las principales emisoras del evento, concentra buena parte de los derechos de transmisión y ha visto cómo el volumen de espacios publicitarios se reorganiza en torno al formato del torneo.
Según los reguladores de ARCOM, los espectadores pueden llegar a estar expuestos a decenas de impactos publicitarios relacionados con el juego durante un solo partido, entre anuncios directos y mensajes de patrocinio.
Aunque el volumen total de publicidad no ha aumentado respecto a ediciones anteriores, la percepción es clara: las apuestas están más presentes que nunca en la experiencia televisiva del Mundial.
En paralelo al auge comercial, las campañas de prevención intentan abrirse paso. Organizaciones como Addictions France han lanzado piezas de concienciación que buscan mostrar el lado menos visible del juego: la ilusión del control, las pérdidas acumuladas y la dificultad de detenerse a tiempo.
Uno de sus vídeos más difundidos plantea una metáfora potente: un jugador que analiza apuestas como si fuera un inversor financiero, atrapado en notificaciones, bonos y promociones constantes. El mensaje final es directo: “Tú juegas, tú pierdes, ellos cobran”.
Sin embargo, su difusión en televisión sigue siendo limitada. Según la organización, la mayoría de cadenas han rechazado emitirlo de forma gratuita.
Detrás del fenómeno económico, las cifras de salud pública preocupan. Se estima que alrededor de 600.000 personas en Francia presentan un comportamiento de juego excesivo, y cerca de un millón se encuentran en riesgo de desarrollar adicción.
El problema, explican los especialistas, es que suele avanzar de forma silenciosa. Uno de los primeros signos de alerta es apostar para recuperar pérdidas, seguido de una progresiva centralización de la vida cotidiana en torno al juego.
Durante los grandes torneos, el riesgo se multiplica. Por eso, entidades como la Asociación de Investigación y Prevención de los Excesos al Juego (ARPEJ) han reforzado sus servicios de ayuda, ampliando horarios de atención y activando chats en línea para intervención rápida.
“Muchas veces, el impulso llega en momentos de crisis, cuando la persona ya ha perdido mucho o siente una necesidad urgente de volver a apostar”, explican desde la organización.
El fútbol sigue siendo el centro del espectáculo, pero en Francia el Mundial también se ha convertido en un termómetro del crecimiento del juego online. Entre la emoción del torneo y la expansión del negocio, las autoridades intentan mantener el equilibrio.
Porque mientras el balón rueda en el campo, fuera de él hay otro partido en juego: el de la prevención frente a una industria que crece al ritmo de la pasión futbolística.