Hace más de una década, en las canchas de cemento de Pueblo Nuevo, en San Cristóbal, un niño soñaba con un balón de baloncesto entre las manos y el estómago muchas veces vacío. Ese niño era Jassel Pérez, quien hoy, con apenas 24 años, se ha convertido en una de las principales figuras del baloncesto dominicano y en un jugador con un futuro prometedor en el escenario internacional.
El talentoso escolta dominicano ha recorrido un camino tan difícil como inspirador. De crecer en condiciones económicas extremadamente adversas, pasó a consolidarse en el baloncesto profesional, primero en España y ahora brillando en Puerto Rico, donde acaba de firmar con los Vaqueros de Bayamón tras concluir su etapa con el Covirán Granada de la Liga ACB.
«Pasé hambre, yo fui uno de esos niños que jugaban pero no tenían con qué alimentarse. Uno se iba por ahí a la calle, para luego entrenar. No le deseo eso a nadie. Es muy difícil realmente trabajar sin tú pensar en el mañana. Pero gracias a papá Dios, me siento muy agradecido del nivel en el que estoy ahora», confesó Pérez en declaraciones a Diario Libre.
Sus palabras reflejan una realidad que marcó sus primeros años y que, lejos de detenerlo, alimentó su determinación para convertirse en uno de los jugadores más talentosos de su generación.
Actualmente, Pérez forma parte de la selección dominicana que enfrentará este jueves a Estados Unidos en la remozada Arena Banreservas Virgilio Travieso Soto. Su presente deportivo no podría ser más alentador. En apenas nueve partidos con los Vaqueros de Bayamón, el escolta promedia 21.4 puntos, 4.0 rebotes, 3.3 asistencias y 2.2 robos por encuentro.
Su impacto en la liga puertorriqueña fue inmediato. En su debut frente a los Gigantes de Carolina, anotó 20 puntos en apenas 24 minutos, dejando claro que estaba preparado para asumir un rol protagónico. Desde entonces, se ha convertido en el principal referente ofensivo de la franquicia.
Sin embargo, el ascenso de Pérez no ha estado exento de obstáculos. Durante la ventana clasificatoria de diciembre, un episodio de indisciplina provocó que el entrenador Nelson «Che» García lo dejara fuera de un compromiso ante México. Lejos de esquivar el tema, el propio jugador reconoce que el crecimiento deportivo también exige madurez personal.
«Para estar en el siguiente nivel hay que hacer mucho sacrificio, tienes que dejar cosas de lado y ponerte para lo que tienes que estar», afirmó.
La experiencia en España también representó un punto de inflexión en su carrera. Durante su paso por el Covirán Granada, Pérez disputó 23 partidos y registró promedios de 11.3 puntos, 3.8 rebotes y 1.8 asistencias, actuaciones que llamaron la atención de evaluadores y clubes del baloncesto europeo.
Aunque evitó entrar en detalles sobre posibles negociaciones, el dominicano dejó entrever que su futuro podría llevarlo aún más lejos.
«Estoy feliz con lo que he logrado allá en Europa y creo que viene algo grande», expresó.
Para Jassel Pérez, el camino desde las canchas de cemento de San Cristóbal hasta el baloncesto internacional ha estado marcado por sacrificios, hambre y perseverancia. Hoy, mientras disfruta de los frutos de su esfuerzo, su historia continúa escribiéndose y todo indica que los próximos capítulos podrían llevarlo definitivamente a la élite del baloncesto mundial.