Bonifacio y Lake siguen marcando el paso como robadores de élite en la LIDOM.

Santo Domingo. – Emilio Bonifacio y Junior Lake continúan demostrando que la velocidad y el instinto en las bases siguen siendo armas letales en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM). Ambos veteranos, pilares de sus respectivos equipos, se mantienen activos en la lista histórica de bases robadas, acechando marcas de leyendas del circuito invernal.

Bonifacio, líder entre los jugadores activos con 119 bases robadas, y Lake, muy cerca con 118, son auténticos catalizadores ofensivos para los Tigres del Licey y los Leones del Escogido, respectivamente. A pesar de estar en la etapa final de sus carreras —Bonifacio con 40 años y Lake con 35—, ambos han mantenido un nivel competitivo que los posiciona entre los robadores más productivos del presente torneo y de los últimos años.

En las dos últimas series regulares, Bonifacio ha acumulado 27 robos (14 en la temporada 2023-24 y 13 en la 2022-23), mostrando que aún queda “gasolina en el tanque”, como suelen decir los cronistas. Por su parte, Lake ha aportado 22 bases estafadas en ese mismo período (10 y 12, respectivamente), contribuyendo al dinamismo ofensivo de los Leones.

Con sus cifras actuales, ambos jugadores están a punto de superar a Rafael Landestoy, quien ocupa el quinto puesto en la lista histórica con 121 robos. Si mantienen el ritmo, Bonifacio y Lake podrían ascender al cuarto lugar que ostenta Freddy Guzmán, con 140 bases robadas en su carrera en la LIDOM.

El récord absoluto, sin embargo, parece fuera del alcance de cualquier jugador activo. Se trata de la imponente marca de 395 robos impuesta por Miguel Diloné, una cifra que ha resistido el paso del tiempo y sigue siendo sinónimo de dominio en las bases.

El juego agresivo de Bonifacio y Lake recuerda una era en la que el corrido de bases era tan importante como el poder ofensivo. Su presencia en las almohadillas altera la dinámica del juego y obliga a los lanzadores y receptores a mantenerse alertas en cada lanzamiento.

Más allá de las estadísticas, ambos representan una filosofía de béisbol que apuesta por la presión constante, el aprovechamiento de cada oportunidad y la entrega total en el terreno.

Mientras avanza la temporada 2025-26 de la LIDOM, Bonifacio y Lake no solo buscan ayudar a sus equipos a regresar a la final, sino también continuar dejando su huella en los libros de historia del béisbol dominicano.

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