Los bates de los Minnesota Twins simplemente explotaron en una noche de poder absoluto en el Yankee Stadium, donde Josh Bell fue la figura central al conectar dos cuadrangulares para liderar una victoria contundente 11-4 sobre los New York Yankees, en un juego donde la pelota salió del parque seis veces por parte del conjunto visitante.
Desde temprano, Minnesota dejó claro que no había venido a especular. Kody Clemens, Luke Keaschall y Alex Jackson encendieron la fiesta ofensiva en las dos primeras entradas con tres jonrones consecutivos que rápidamente pusieron el marcador 6-0 y dejaron a los Yankees contra las cuerdas antes de que el juego realmente encontrara ritmo.
La reacción de Nueva York llegó con algo de orgullo, impulsada por el talento joven de Jasson Domínguez, quien conectó un jonrón en la cuarta entrada que levantó a los locales del silencio. Más tarde, Max Schuemann añadió otro batazo de dos carreras en la quinta, acercando a los Yankees 6-4 y devolviendo algo de tensión al encuentro.
Pero cualquier ilusión de remontada fue efímera.
Josh Bell se encargó de apagarla con una actuación demoledora: primero castigó al abridor Brendan Beck con un cuadrangular hacia el jardín izquierdo en la séptima entrada, y luego repitió la dosis en la octava, esta vez contra el dominicano Camilo Doval, enviando la pelota al jardín derecho-central para sellar el 11-4 definitivo. Fue su segundo juego de múltiples jonrones en la temporada y el número 13 de su carrera.
El poder de Minnesota alcanzó un hito histórico: seis jonrones en un solo juego por primera vez desde septiembre de 2023, cuando también habían mostrado una ofensiva desatada ante Cleveland. En contraste, los Yankees volvieron a mostrar fragilidad en el pitcheo, permitiendo seis cuadrangulares por primera vez desde 2019, en una noche que se volvió rápidamente cuesta arriba.
Para los neoyorquinos, el golpe es doble: no solo suman su octava derrota en los últimos nueve partidos, sino que además ven cómo su bullpen y rotación siguen sin encontrar respuestas ante ofensivas encendidas.
Minnesota, en cambio, se marcha con una declaración contundente: cuando sus bates se encienden, pueden cambiar cualquier guion en cuestión de entradas.