Ashcraft sigue encendido: cuarta victoria seguida y los Piratas aplastan a los Nacionales 7-1

Los Pittsburgh Pirates están encontrando ritmo en el momento justo, y Braxton Ashcraft se ha convertido en su motor principal desde el montículo. El derecho firmó otra salida sólida este sábado y lideró el triunfo 7-1 sobre los Washington Nationals, extendiendo su racha personal a cuatro aperturas ganadas de manera consecutiva.

Ashcraft (9-3) volvió a mostrar temple en situaciones complicadas. En 5.2 entradas permitió apenas una carrera y seis imparables, además de recetar siete ponches que ayudaron a apagar cualquier intento de reacción de Washington. Su consistencia ha sido clave para un equipo de Pittsburgh que vuelve a colocarse en marca de .500 (45-45), después de un tramo irregular en el calendario.

El juego arrancó con emoción inmediata. James Wood encendió a los Nacionales con un jonrón abriendo el partido, pero la respuesta de Pittsburgh no tardó en llegar… y fue agresiva.

El novato Konnor Griffin se robó el plato como parte de un doble robo con dos outs en la primera entrada, una jugada audaz que cambió el ritmo del encuentro desde temprano. Griffin ya había avanzado a segunda tras un sencillo inicial, y su decisión de irse al home sorprendió a la defensa rival, poniendo a los Piratas al frente en un abrir y cerrar de ojos.

El punto de quiebre llegó en la segunda entrada. Con el juego empatado 1-1, el abridor de Washington Carson Palmquist no logró encontrar el control y terminó llenando las bases sin outs, obligando a su salida temprana.

El relevo de Zack Littell no pudo frenar el daño. Pittsburgh aprovechó el desorden y construyó una entrada decisiva en la que el dominicano Esmerlyn Valdez conectó un sencillo impulsor que amplió la ventaja a 5-1, encendiendo aún más la ofensiva visitante.

La ofensiva de los Piratas volvió a lucir profunda y paciente. Henry Davis y Brandon Lowe aportaron dos carreras impulsadas cada uno, mientras el equipo acumuló cuatro bases robadas en total, mostrando una combinación de poder, velocidad e inteligencia en base.

Littell, pese al contexto complicado, terminó completando seis entradas y permitió una sola carrera más, pero el daño ya estaba hecho.

Más allá del marcador, Pittsburgh deja sensaciones claras: el pitcheo está respondiendo, la ofensiva produce en momentos clave y los jóvenes empiezan a ganar protagonismo en escenarios importantes.

Para los Nacionales, la racha de tres victorias consecutivas llegó a su fin de forma abrupta, dejando en evidencia los altibajos de su cuerpo de lanzadores en un partido donde los errores tempranos resultaron demasiado costosos.

Los Piratas, en cambio, salen con impulso, confianza… y un Ashcraft que sigue lanzando como un abridor en plena madurez.

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