Argentina se tiñe de albiceleste: una marea de hinchas celebra el pase a la final del Mundial.

Argentina volvió a vivir una noche inolvidable. Apenas el árbitro decretó el final del partido en Atlanta, miles de aficionados salieron a las calles para celebrar la victoria 2-1 sobre Inglaterra, un triunfo que aseguró el boleto de la Albiceleste a la final de la Copa del Mundo 2026.

Desde Buenos Aires hasta las ciudades del interior, la emoción se desbordó entre banderas, camisetas celestes y blancas, cánticos y abrazos que reflejaban la ilusión de conquistar un nuevo título mundial. La remontada, sellada con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez tras comenzar en desventaja, desató una auténtica fiesta nacional.

Como ocurre en cada gran conquista del fútbol argentino, el Obelisco de Buenos Aires se convirtió en el principal punto de encuentro. Miles de personas coparon el emblemático monumento para cantar, saltar y compartir una celebración que se extendió durante horas.

Las escenas de alegría también se replicaron en plazas, avenidas y barrios de todo el país. En muchos lugares, los aficionados bloquearon momentáneamente las calles mientras automovilistas y conductores hacían sonar las bocinas en señal de apoyo, sumándose espontáneamente a los festejos.

Para garantizar la seguridad durante la celebración, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires desplegó un operativo conjunto con fuerzas federales que incluyó a más de 700 agentes en el centro porteño y los alrededores del Obelisco.

El triunfo frente a Inglaterra tuvo una carga emocional adicional para buena parte de la afición argentina. Más allá de la importancia deportiva de alcanzar una segunda final mundialista consecutiva, el enfrentamiento evocó episodios históricos como la guerra de las Islas Malvinas de 1982 y memorables cruces entre ambas selecciones en Copas del Mundo.

Por eso, uno de los cánticos más repetidos durante la noche fue: «Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés», acompañado por saltos, abrazos y una celebración cargada de simbolismo.

Las canciones también fueron protagonistas de la fiesta. El ya tradicional «Muchachos», convertido en himno durante la conquista de Qatar 2022, volvió a escucharse con fuerza en cada rincón del país.

A ese repertorio se sumó «La cuarta estrella», el tema que ha acompañado a la selección durante el Mundial 2026 y que refleja el sueño de sumar un nuevo título a la historia del fútbol argentino.

Entre los cánticos tampoco faltaron las referencias al reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas ni los mensajes de confianza de cara al último desafío del torneo. Uno de los más coreados fue: «Volveremos, volveremos, volveremos otra vez; volveremos a ser campeones, como en el 86».

Con la clasificación asegurada, la euforia ya comienza a dar paso a la expectativa. Argentina disputará una nueva final mundialista con la oportunidad de seguir escribiendo una de las etapas más exitosas de su historia reciente.

Mientras el equipo se prepara para el partido decisivo, millones de argentinos mantienen intacta la ilusión. El país entero ya vive al ritmo de una sola consigna que resonó durante toda la noche en las calles: «El domingo, cueste lo que cueste, tenemos que ganar.»

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