El dominicano Andrés Feliz volvió a responder en el escenario grande y se convirtió en una de las piezas determinantes del triunfo del Real Madrid Baloncesto 105-90 sobre el Valencia Basket en las semifinales de la EuroLeague, resultado que clasificó al conjunto merengue a la gran final en Atenas.
Feliz salió desde la banca para cambiar el ritmo del encuentro y terminó con una actuación integral de 15 puntos, ocho rebotes y tres asistencias en apenas 20 minutos de acción. El armador de la selección dominicana fue clave especialmente en la segunda mitad, tramo en el que el Madrid logró despegarse definitivamente en el marcador gracias a su energía, agresividad y capacidad para controlar el juego en ambos lados de la cancha.
Sin embargo, del otro lado también brilló otro talento quisqueyano. Jean Montero firmó una despedida memorable de la competición al liderar ofensivamente al Valencia con 15 puntos, nueve asistencias y tres robos, consolidando una vez más su estatus como una de las jóvenes figuras más prometedoras del baloncesto europeo.
El partido comenzó con un ritmo frenético y constantes intercambios de canastas. El Real Madrid tomó una ligera ventaja en los primeros minutos, pero el conjunto valenciano reaccionó rápidamente aprovechando las ausencias de los interiores madridistas Edy Tavares y Alex Len.
Los dirigidos por Pedro Martínez encontraron soluciones ofensivas atacando la pintura y castigando las rotaciones defensivas diseñadas por Sergio Scariolo. El alero Kameron Taylor lideró el ataque taronja, mientras que el Madrid respondió con el poder anotador de Mario Hezonja.
El primer cuarto terminó 28-26 a favor del Valencia, reflejo de un choque equilibrado y cargado de intensidad.
La diferencia comenzó a construirse en el segundo periodo. El conjunto blanco ajustó defensivamente y encontró un espectacular acierto desde la línea de tres puntos. Con rápidas transiciones y circulación efectiva del balón, el Madrid firmó un demoledor parcial ofensivo de 36 puntos en el cuarto.
Pese a verse abajo por nueve y hasta diez puntos, Valencia nunca dejó de competir. Jean Montero mantuvo con vida a su equipo con su creatividad ofensiva y capacidad para generar juego, permitiendo que los valencianos cerraran la primera mitad solo seis puntos debajo (62-56).
La intensidad ofensiva dejó un dato histórico: los 118 puntos combinados en la primera mitad representaron la mayor cantidad anotada en un partido de Final Four de Euroliga en lo que va de siglo.
En la segunda mitad, el partido bajó revoluciones y se volvió más físico. Con Facundo Campazzo manejando los tiempos y Andrés Feliz aportando energía desde la banca, el Madrid logró controlar el rebote y castigar las segundas oportunidades.
El dominio debajo de los tableros fue determinante. El conjunto merengue consiguió diez rebotes ofensivos en el tercer cuarto, frente a apenas uno del Valencia, lo que permitió ampliar la ventaja hasta los trece puntos antes del último periodo.
Aunque el Madrid sufrió otro golpe con la lesión de Usman Garuba, el equipo resistió el empuje final valenciano y cerró el encuentro gracias a la experiencia de sus veteranos y los 23 puntos de Mario Hezonja.
Más allá del resultado, la semifinal dejó una imagen histórica para el baloncesto dominicano, con Andrés Feliz y Jean Montero protagonizando un duelo de alto nivel en uno de los escenarios más importantes del baloncesto mundial.
Feliz avanzó a la final con el Real Madrid, mientras Montero se marchó ovacionado tras confirmar que pertenece a la élite emergente del baloncesto europeo.