Alexander Zverev continúa enviando señales cada vez más claras de que está preparado para conquistar nuevos territorios. El reciente campeón de Roland Garros avanzó este jueves a la tercera ronda de Wimbledon tras imponerse con autoridad al francés Valentin Royer por 6-1, 6-3 y 7-6 (7-3), consolidando su candidatura en un torneo que históricamente ha representado uno de sus mayores desafíos.
El alemán, actual número tres del mundo, mostró una versión agresiva y madura de su tenis para superar al francés, número 75 del ranking ATP, y mantener intacto el sueño de convertirse en el séptimo jugador de la Era Open capaz de conquistar Roland Garros y Wimbledon de manera consecutiva.
A sus 29 años, Zverev atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. La conquista de su primer título de Grand Slam en París parece haber transformado no solo su confianza, sino también su manera de afrontar los grandes escenarios. Ahora, en el césped del All England Club, el alemán se presenta como una de las principales amenazas al título.
La eliminación temprana de varios favoritos y la ubicación de Jannik Sinner y Novak Djokovic en la otra mitad del cuadro alimentan las esperanzas de Zverev de alcanzar, por primera vez en diez participaciones, al menos los cuartos de final en Wimbledon.
Su próximo rival será el estadounidense Marcus Giron, actual número 92 del mundo, en un duelo que podría acercarlo aún más a la mejor actuación de su trayectoria sobre la hierba londinense.
Durante años, el césped fue la superficie más incómoda para Alexander Zverev. Sin embargo, la versión que se observa en Wimbledon 2026 refleja a un jugador mucho más seguro de sí mismo, capaz de adaptar su juego y gestionar la presión en momentos decisivos.
El alemán ha reconocido recientemente que incluso debe lidiar con una fuerte alergia estacional al césped, una condición que le provoca constantes estornudos durante los entrenamientos. Aun así, ha logrado convertir ese obstáculo en una anécdota dentro de una temporada que está siendo histórica.
Ya en la primera ronda había dejado señales de su evolución al superar al belga Alexander Blockx en un exigente encuentro decidido por detalles, imponiéndose gracias a la contundencia de su servicio y a su fortaleza mental en los desempates.
Esa capacidad para responder bajo presión volvió a quedar demostrada ante Royer. Con un tenis más agresivo desde el fondo de la pista, desplazamientos más eficientes y una confianza renovada, Zverev alcanzó además su victoria número 50 como profesional sobre césped.
El propio tenista admitió que la experiencia acumulada a lo largo de los años le ha permitido entender mejor las particularidades de una superficie que anteriormente le generaba grandes dificultades.
Después de haber disputado finales de Grand Slam en el US Open de 2020 y el Abierto de Australia de 2025, y tras conquistar finalmente la gloria en Roland Garros este año, Alexander Zverev parece decidido a completar la transformación definitiva de su carrera. Y en Wimbledon, el torneo que durante tanto tiempo le resultó esquivo, comienza a perfilarse como una amenaza muy real para levantar el trofeo.