Betsabé Hazoury: con la belleza en la cara y el taekwondo en la sangre.

Santo Domingo. — En un deporte históricamente dominado por apellidos tradicionales del taekwondo dominicano, una joven de 18 años comienza a abrirse paso con determinación, disciplina y carácter propio. Su nombre es Betsabé Hazoury, estudiante de Arquitectura en UNIBE, quien ha encontrado en el tatami mucho más que una práctica deportiva: un espacio para descubrir su mejor versión.

Antes de llegar al taekwondo, Betsabé exploró múltiples disciplinas como el golf, tenis, esquí, equitación y fútbol. Sin embargo, ninguna logró atraparla por completo. Fue finalmente el deporte que practicaban sus hermanos Josabet y Manuel, así como su padre Bezaleel, el que despertó en ella una conexión auténtica.

“En mi casa el deporte siempre ha sido algo súper presente. Nos motivaron a probar distintas cosas hasta encontrar lo que realmente nos apasionara, y en mi caso todo terminó llevándome al taekwondo”, afirma.

Más allá de la técnica y la competencia, la joven atleta encontró en esta disciplina una vía para canalizar su carácter fuerte. “Lo que más me sedujo fue esa sensación de poder sacar todo lo que llevo dentro sin miedo”, confiesa.

Con el paso del tiempo, el taekwondo se convirtió en su refugio emocional. “Cuando piso el tatami todo se queda afuera. Es mi lugar seguro, donde puedo enfocarme, tener control y simplemente ser mi mejor versión”, explica.

Betsabé compite en la categoría de menos de 67 kilogramos y tiene como referente internacional a la británica Jade Jones, doble medallista olímpica, cuya seguridad y manejo de la presión admira profundamente. “Es una mujer que ha logrado muchísimo y eso es algo que quiero replicar”, señala.

Su formación ha estado marcada por la guía del entrenador Óscar Maldonado, quien la recibió en su academia cuando tenía apenas 11 años. Bajo su tutela, Betsabé ha fortalecido valores como la disciplina, el respeto y la constancia.

“Es una atleta aplicada, excelente estudiante y con un gran potencial para darle resultados al país”, destaca Maldonado, quien además dirige el cuerpo técnico de la Federación de Taekwondo.

Dentro del equipo, su integración ha sido igualmente destacada. La experimentada atleta Katherine Rodríguez resalta su humildad, compañerismo y disposición para ayudar. “Tiene hambre de superación y quiere destacar por su talento, no por su apellido”, afirma.

Para Betsabé, el entorno ha sido clave en su crecimiento. “Aunque es un deporte individual, el ambiente es fundamental. La academia y la preselección se han convertido en una familia”, sostiene.

Sus primeros pasos en este camino comenzaron casi sin darse cuenta, entre enseñanzas de defensa personal impartidas por su padre. Sin embargo, el momento decisivo llegó cuando asistió a un examen de cinturón de su hermana. “Ese día supe que quería ser parte”, recuerda.

Hoy, con apenas 18 años, Betsabé Hazoury entrena intensamente con un objetivo claro: ganarse un puesto en la selección nacional y construir un nombre propio dentro del taekwondo dominicano.

Su historia apenas comienza, pero su determinación deja claro que no busca ser reconocida por su apellido, sino por la fuerza de su carácter y la contundencia de sus patadas.

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