A pocos meses de la Copa del Mundo de 2026, los hoteles en Estados Unidos han comenzado a reducir significativamente sus tarifas ante una demanda menor a la esperada, generando preocupación en el sector turístico y hotelero.
De acuerdo con datos de la firma Lighthouse Intelligence, los precios de las habitaciones en ciudades anfitrionas como Atlanta, Dallas, Miami, Filadelfia y San Francisco han caído cerca de un 30 % respecto a los picos registrados a inicios de año. Este descenso refleja un interés más moderado por parte de los aficionados internacionales para asistir al evento.
Ejecutivos del sector atribuyen esta situación a varios factores. Entre ellos destacan los altos precios de las entradas, el temor a la inflación global y un creciente sentimiento desfavorable hacia Estados Unidos en algunos mercados internacionales. Además, el encarecimiento de los vuelos, impulsado por el aumento del costo del combustible, también estaría desincentivando los viajes.
“Estamos viendo a muchos operadores entrar en pánico y bajar precios”, señaló Scott Yesner, fundador de Bespoke Stay, empresa dedicada a la gestión de alojamientos turísticos.
Las expectativas iniciales contrastan con el panorama actual. Cuando se confirmó que Estados Unidos organizaría el Mundial junto a Canadá y México, se proyectaba una llegada masiva de visitantes que impulsaría el sector turístico tras la desaceleración posterior a la pandemia. Sin embargo, esas previsiones no se han materializado.
Incluso la FIFA ha cancelado miles de habitaciones previamente reservadas para equipos y personal técnico, lo que ha incrementado la oferta disponible en el mercado. Según analistas de la firma CoStar, esta situación ha dejado a los hoteles con un excedente considerable de habitaciones por vender durante el torneo.
Por su parte, representantes de la industria hotelera en Nueva York aseguran que, hasta el momento, no han observado un aumento significativo en las reservas. “No se ha convertido en la bonanza que se esperaba”, afirmó Vijay Dandapani, presidente de la Asociación de Hoteles de la ciudad.
A esto se suman factores geopolíticos, como tensiones internacionales y conflictos en Medio Oriente, que han contribuido a un clima de incertidumbre global. También influyen las políticas migratorias y de visados, que algunos consideran restrictivas.
El costo total para un aficionado que desee seguir a su selección durante todo el torneo podría superar los 6,900 dólares solo en entradas, casi cinco veces más que en el Mundial de Catar 2022. Este incremento ha llevado a muchos a replantear sus planes o incluso posponer su viaje para futuras ediciones.
Pese a este panorama, analistas mantienen cierto optimismo y esperan que la demanda aumente a medida que se acerque el inicio del torneo. Sin embargo, reconocen que el crecimiento del turismo internacional será más moderado de lo previsto inicialmente.
La Copa del Mundo de 2026 sigue siendo uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, pero su impacto económico en el sector hotelero estadounidense podría ser menor de lo que se había anticipado.