La polémica llegó al fútbol sudamericano y ya tiene consecuencias concretas.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) anunció que sancionará a los jugadores que se paren sobre el balón durante un partido, una acción que, aunque vistosa para algunos, es vista por muchos como una provocación innecesaria.

A través de una circular emitida por su Dirección Nacional de Arbitraje (DNA), el organismo instruyó a los árbitros a castigar esta maniobra como conducta antideportiva. La sanción será clara: tiro libre indirecto para el rival y tarjeta amarilla para el infractor.

Según el documento, la jugada consiste en que un futbolista se suba al balón con ambos pies, generalmente con la intención de provocar al equipo contrario. Para las autoridades arbitrales, este gesto no solo rompe con el espíritu del juego, sino que también suele desencadenar enfrentamientos en el campo.

La decisión no surge en el vacío. El pasado fin de semana, durante un partido del torneo Apertura entre Estudiantes de La Plata y Unión, el jugador Julián Palacios realizó esta acción cuando el encuentro estaba empatado 1-1. La reacción fue inmediata: reclamos airados de los rivales y un clima de tensión que obligó a intervenir al árbitro.

Desde la DNA argumentan que este tipo de jugadas “genera confrontaciones generalizadas” y “daña significativamente la imagen del fútbol”, además de implicar un riesgo físico para quien la ejecuta. Por ello, la medida se incorporará formalmente a la Regla XII, que regula las faltas y la conducta incorrecta.

El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse. En países como Brasil y Colombia ya se aplican sanciones similares, aunque no sin críticas. Figuras como Neymar han cuestionado este tipo de decisiones, argumentando que limitan la creatividad y hacen el fútbol “cada vez más aburrido”.

Entre el espectáculo y el respeto, el fútbol vuelve a enfrentarse a uno de sus dilemas clásicos: hasta dónde permitir la expresión individual sin que se convierta en provocación.

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