El tradicional partido del Día de Acción de Gracias volvió a demostrar por qué es uno de los eventos deportivos más seguidos en Estados Unidos. El duelo entre Dallas Cowboys y Kansas City Chiefs, disputado el pasado jueves y que terminó con victoria de los texanos por 31-28, se convirtió en el partido de temporada regular más visto en la historia de la NFL, al registrar 57.2 millones de espectadores.
La cifra supera ampliamente la marca anterior, que pertenecía al Giants-Cowboys de 2022, con 42.1 millones de televidentes. El propio comisionado de la NFL, Roger Goodell, confirmó el récord este miércoles y destacó el valor cultural del evento.
“El Día de Acción de Gracias y el fútbol americano de la NFL se han convertido en sinónimos. Estamos agradecidos con nuestros equipos y socios de transmisión por estos increíbles partidos y nos sentimos honrados y listos para formar parte de la tradición navideña de tantas familias”, señaló Goodell en un comunicado.
Expertos atribuyen el aumento de audiencia a varios factores: la presencia de dos de los mejores quarterbacks de la liga, Dak Prescott por Dallas y Patrick Mahomes por Kansas City; la enorme popularidad de los Cowboys como “el equipo de América”; y el dominio reciente de los Chiefs, campeones en múltiples ocasiones durante la última década.
El jueves de Thanksgiving ofreció un total de tres partidos, además del estelar Cowboys-Chiefs. En el resto de la cartelera:
- Green Bay Packers 31 – Detroit Lions 24, con una media de 47.7 millones de espectadores.
- Cincinnati Bengals 32 – Baltimore Ravens 14, seguido por 28.4 millones de televidentes.
En conjunto, los tres encuentros alcanzaron una audiencia promedio de 44.7 millones, la más alta registrada para esta fecha. El número supera el récord previo de 34.5 millones, establecido el año pasado, y marca el cuarto año consecutivo en que la NFL impone una nueva marca de audiencia en Thanksgiving.
Las cifras refuerzan la tendencia que la liga ha sostenido durante los últimos años: la NFL genera el contenido televisivo más consumido en Estados Unidos, superando a cualquier otro deporte o programa de entretenimiento.
Con números históricos y una tendencia ascendente, el fútbol americano revalidó su lugar como protagonista indiscutible de una de las festividades más importantes del calendario estadounidense.