Vladdy Jr. lidera el renacer de Toronto rumbo a la Serie Mundial.

El dominicano-canadiense responde a la mayor apuesta en la historia de los Blue Jays con una histórica postemporada. Toronto vuelve a la Serie Mundial tras 32 años de espera.

En 2015, los Toronto Blue Jays iniciaron una ambiciosa apuesta para relanzar su proyecto deportivo con un nombre al centro de todo: Vladimir Guerrero Jr. Hoy, esa inversión —la más grande en la historia del club— comienza a rendir sus frutos de forma rotunda, con el equipo de regreso en una Serie Mundial por primera vez desde 1993 y Guerrero Jr. brillando como el rostro de la franquicia.

Nacido en Montreal en 1999 mientras su padre, Vladimir Guerrero Sr., deslumbraba con los Expos, y criado en Don Gregorio, Peravia, República Dominicana, Guerrero Jr. encarna una doble identidad que ha calado profundo tanto en el Caribe como en Canadá. A los 26 años, se ha convertido en mucho más que una estrella de Grandes Ligas: es la figura central de un proyecto nacional.

Una década en construcción

La reconstrucción comenzó oficialmente el 2 de julio de 2015, cuando los Blue Jays lo firmaron con un bono récord de 3.9 millones de dólares. Para entonces, los reportes de scouts ya lo catalogaban como un talento generacional, y su vínculo canadiense ofrecía un atractivo adicional. Un año más tarde, el club seleccionó a Bo Bichette en la primera ronda del draft, y así nació el núcleo alrededor del cual se reconstruiría toda la organización.

Desde entonces, Guerrero Jr. ha cumplido cada expectativa: fue el prospecto número uno según Baseball America antes de debutar en MLB en abril de 2019; conectó 48 jonrones en 2021, año en que solo Shohei Ohtani pudo arrebatarle el MVP; ha ganado un Guante de Oro (2023), un Derby de Jonrones (2023), dos Bates de Plata (2021 y 2024) y ha sido convocado cinco veces al Juego de Estrellas, siendo su MVP en 2021.

En abril de 2025, Toronto redobló su confianza firmándolo por 14 años y 500 millones de dólares, el tercer contrato más grande en la historia de MLB. La estructura del acuerdo, con un 65 % en bonos y gran parte del dinero cobrado desde Florida para optimizar impuestos, refleja lo estratégico de la inversión.

Y Guerrero Jr. ha respondido a la altura del compromiso: su mejor versión ofensiva ha llegado precisamente en los playoffs. Con un OPS de 1.440, seis cuadrangulares y 12 carreras empujadas en 11 partidos, ha sido el motor ofensivo del equipo rumbo a una Serie Mundial donde enfrentarán a los Dodgers de Los Ángeles, campeones defensores y equipo con la nómina más alta del circuito, liderados por el astro japonés Shohei Ohtani.

Toronto, una ciudad tradicionalmente identificada con el hockey y los Maple Leafs, abrazó el béisbol desde la llegada de los Blue Jays en 1977. En 1989 inauguraron el SkyDome, primer estadio con techo retráctil en Norteamérica. En los años 90 rompieron récords de asistencia y conquistaron las Series Mundiales de 1992 y 1993.

Con la partida de los Expos de Montreal en 2004, los Blue Jays quedaron como el único representante canadiense en MLB. La afición, aunque paciente, ha sido exigente y soñaba con el regreso de la gloria. Ese sueño parecía tomar forma a mediados de la década pasada con José Bautista y Edwin Encarnación, pero aquella ventana se cerró en 2016.

Hoy, tras una década de planificación y desarrollo, Toronto está de vuelta en la élite, y lo hace con Guerrero Jr. como emblema de una nueva era.

“Yo nací preparado, yo nací aquí”, repite Vladdy Jr., en un inglés pulido por su hija de ocho años, símbolo de su evolución personal y profesional. En la cúspide de su carrera, lidera con bate y carácter el renacer de un equipo y una ciudad que, una vez más, se ilusionan con la gloria.

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