T-Mobile Park, Seattle — Cuando los Toronto Blue Jays más lo necesitaban, Max Scherzer sacó a relucir su mística y carácter competitivo para mantener vivas las aspiraciones del equipo canadiense en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
A sus 41 años y en su apertura número 500 entre temporada regular y postemporada, Scherzer lanzó 5.2 sólidas entradas de dos carreras en el Juego 4 frente a los Seattle Mariners, guiando a los Blue Jays a una victoria por 8-2 que empata la serie a dos juegos por bando.
El veterano derecho, apodado «Mad Max» por su intensidad en el montículo, permitió solo cuatro hits y un jonrón solitario de Josh Naylor en la segunda entrada. Ponchó a cinco y realizó 87 lanzamientos antes de salir ovacionado en una muestra de pura determinación.
Uno de los momentos más memorables del juego llegó en la quinta entrada, cuando el mánager John Schneider se acercó al montículo mientras Louis Varland calentaba en el bullpen. La transmisión captó a un Scherzer enfurecido gritando “¡Guau, guau!” hacia el dugout, negándose a ceder el balón. Schneider, tras evaluar la situación, lo dejó continuar.
Scherzer respondió a la confianza ponchando a Randy Arozarena con una curva en el suelo y celebrando con un rugido y un puñetazo al aire, en una escena que recordó por qué su apodo no es mera coincidencia.
En ofensiva, Vladimir Guerrero Jr. volvió a brillar con un jonrón en la séptima entrada, su quinto en esta postemporada, estableciendo un nuevo récord para los Blue Jays en unos playoffs, superando los cuatro que conectó José Bautista en 2015.
Andrés Giménez también aportó con un cuadrangular crucial que amplió la ventaja de Toronto, ayudando a silenciar al público de Seattle por segunda noche consecutiva.
Con esta victoria, los equipos visitantes han ganado todos los juegos disputados en la serie hasta ahora, una tendencia que favorece a Toronto, ya que la serie regresa ahora al Rogers Centre para el Juego 5 con la serie igualada.
Estadísticamente, los equipos que perdieron los primeros dos juegos pero ganaron los siguientes dos han terminado llevándose la serie en un 43.5% de las ocasiones. Además, en el formato 2-3-2, el equipo que gana el Juego 5 como visitante ha ganado la serie en el 56.7% de las veces.
Más allá de las cifras, lo que Scherzer mostró fue carácter. Horas antes del primer lanzamiento, recorría el campo como un guerrero pre-batalla: trotando en círculos, estirando compulsivamente, lanzando pelotas invisibles al aire. Cada movimiento hablaba del mismo mensaje: no iba a dejar que esta fuera su última noche de octubre.
Toronto necesitaba a su líder, y Scherzer —con toda su furia, talento y experiencia— respondió con una joya que podría haber cambiado el curso de la serie.