El jardinero lidera a los Orioles en cuadrangulares y carreras remolcadas, mientras su nombre suena en el mercado de cambios.
Baltimore — Mientras los Orioles de Baltimore atraviesan una temporada complicada, Ramón Laureano se ha consolidado como uno de los pocos puntos brillantes en la alineación. El dominicano ha conectado tres cuadrangulares en sus últimos cuatro partidos, todos en la serie ante los Guardianes de Cleveland, elevando su total a 14 jonrones en la campaña. Esa cifra lo coloca como líder del equipo, empatado con el prospecto Jackson Holliday.
Laureano, de 31 años y nacido en Santo Domingo, también encabeza al equipo en carreras impulsadas con 43, mostrando una línea ofensiva de .277/.337/.521 en 75 juegos disputados. Su sólido rendimiento llega en un momento clave, a menos de una semana para la fecha límite de cambios en las Grandes Ligas.
Aunque su nombre ha comenzado a circular en los rumores de traspaso, el jardinero asegura que mantiene la concentración en el terreno de juego.
“Solo me concentro en jugar pelota. Es el mismo béisbol que he jugado desde que tengo ocho años, pero ahora en un campo de Grandes Ligas”, afirmó Laureano, quien ha sido apodado “Razor Ramón” por los fanáticos.
El capitalino firmó un contrato de un año por cuatro millones de dólares, con una opción del equipo para 2026 valorada en 6.5 millones. Esa flexibilidad contractual, sumada a su producción ofensiva, lo convierte en una pieza atractiva para equipos en contienda.
Sin embargo, los Orioles, que iniciaron el año con esperanzas de competir por la postemporada, se encuentran en el último lugar de la División Este de la Liga Americana, con récord de 45-57, a 15 juegos del líder, los Azulejos de Toronto. Este panorama ha llevado a la gerencia de Baltimore a posicionarse como «vendedor» de cara a la recta final de julio.
A pesar de la incertidumbre, Laureano continúa respondiendo con el madero y demostrando por qué podría ser un refuerzo clave para un equipo con aspiraciones en octubre. Su futuro inmediato es incierto, pero su presente está marcado por el poder al bate y una actitud enfocada.