Checo Pérez tenía razón: el derrumbe de Red Bull en la F1.

El que fuera el equipo más dominante de la Fórmula 1 en los últimos años atraviesa una de sus crisis más profundas. Red Bull Racing, que arrasó en las temporadas recientes gracias a un auto casi imbatible y a la dupla Verstappen-Pérez, hoy enfrenta una descomposición interna que, según palabras del propio Sergio «Checo» Pérez, fue un proceso de “derrumbe paulatino”. Las recientes salidas clave dentro del equipo y la destitución de Christian Horner como jefe de equipo confirman que el mexicano tenía razón: Red Bull ya no es el mismo.

La primera voz de alerta vino desde adentro. En una entrevista con el podcast “Desde el Paddock”, Checo Pérez habló con inusual franqueza sobre su experiencia dentro del equipo austriaco y sobre cómo se fue gestando una ruptura silenciosa pero evidente.

“Tenía un buen equipo, se fue derrumbando poco a poco”, afirmó Pérez. “Estábamos en la era más competitiva de la F1, pero había problemas que venían desde adentro”.

Una de las quejas centrales del piloto tapatío fue la falta de respaldo desde la dirección del equipo. A pesar de haber renovado su contrato hasta 2025, con opción a 2026, su lugar seguía siendo objeto de especulación constante. Según Pérez, Horner y el equipo permitieron que las dudas sobre su futuro acapararan la atención mediática, distrayendo del verdadero problema: el debilitamiento interno de Red Bull.

“Tan fácil que hubiera sido que el equipo me protegiera. Todo mundo hablaba de mi futuro, ya nadie hablaba de otras cosas de Red Bull”, lamentó Pérez. “Había mucha presión en mi lado del garage, y eso nos costó muchísimo”.

El golpe más evidente llegó con la salida de figuras fundamentales como Adrian Newey, director técnico, considerado uno de los mejores ingenieros de la historia de la F1, y Jonathan Wheatley, director deportivo. Dos pilares del éxito reciente del equipo que abandonaron el barco en medio de tensiones internas.

Para Checo, estas pérdidas no fueron casualidad, sino consecuencia directa del estilo de liderazgo de Christian Horner.

“Cada situación que debilitó al equipo fue antecedida por una acción suya”, apuntan fuentes cercanas al equipo. Y es que, finalmente, Horner fue removido de su cargo, siendo señalado como el principal responsable del deterioro institucional del equipo.

La pregunta fue planteada directamente en la entrevista. La respuesta de Pérez fue tan diplomática como contundente:

“No, yo creo que al final el deporte es así. Se tomaron decisiones por la presión que ellos mismos generaron, pero yo sé que muy en el fondo están muy arrepentidos, y lo sé de muy buena fuente”.

Checo sabe que el automovilismo no da espacio para los sentimentalismos. Aun así, queda claro que sus palabras ahora resuenan con más fuerza, justo cuando las piezas del imperio Red Bull comienzan a caer.

Lejos de mostrarse rencoroso, Pérez deja atrás la polémica con una mirada hacia el futuro. El tapatío aún tiene contrato y posibilidades dentro del Gran Circo. Mientras tanto, el equipo que alguna vez parecía invencible enfrenta el desafío más grande de todos: reconstruirse desde sus propias ruinas.

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