Novak Djokovic (6º del ranking ATP) volvió a demostrar su jerarquía en Wimbledon al vencer sin sobresaltos al italiano Flavio Cobolli (21º) y acceder una vez más a las semifinales del torneo londinense. Sin embargo, lo que debía ser un trámite deportivo dejó imágenes preocupantes: una caída del serbio que paralizó a todos en el All England Club.
Durante uno de los intercambios del partido, Djokovic sufrió un resbalón aparatosa en la hierba que motivó la inmediata reacción tanto de la jueza de silla como de su rival, quienes se acercaron para asistirlo. El gesto no pasó desapercibido y evidenció la preocupación que también se reflejó en el rostro de su esposa, su hijo y su equipo técnico presentes en su box.
Al término del encuentro, el siete veces campeón del torneo británico le restó dramatismo al incidente. “Terminé el partido. Fue un resbalón feo, pero eso es lo que pasa cuando juegas en césped. No me caí tan fuerte este año”, aseguró el serbio en conferencia de prensa, intentando llevar tranquilidad tras las perturbadoras imágenes. “Es un poco sorprendente porque la forma en que me muevo en césped implica muchos deslizamientos y movimientos agresivos. Se espera que tengas este tipo de situaciones”, añadió.
Pese al susto, Djokovic mantuvo el enfoque y logró cerrar el partido con autoridad. “Ocurrió en un momento incómodo, pero logré sacar bien y cerrarlo”, dijo, consciente de que no hay tiempo para relajarse: su próximo compromiso será nada menos que ante el número uno del mundo, el italiano Jannik Sinner.
El joven líder del ranking ATP también llega con lo justo en cuanto a lo físico, luego de sufrir su propia caída días atrás frente al búlgaro Grigor Dimitrov (21º). Esa situación dejó secuelas visibles en el italiano, lo que añade aún más incertidumbre a una semifinal que promete intensidad y dramatismo.
Antes de abandonar el estadio, Djokovic expresó su intención de consultar con su fisioterapeuta para asegurar una recuperación plena. “Espero estar bien en dos días”, cerró con confianza el serbio, que busca su octavo título en Wimbledon y seguir haciendo historia en la Catedral del tenis.