Luis Rubiales, una de las figuras más controvertidas del fútbol español, pasó de ser el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a enfrentarse a cargos de agresión sexual y coacciones tras un beso no consentido a la jugadora Jenni Hermoso. Su caída en desgracia fue precipitada por un acto que cambió su carrera y puso en tela de juicio su gestión al frente del fútbol español.
Rubiales, nacido en Las Palmas en 1977, comenzó su carrera futbolística en el club de Motril, en la costa sur de España, antes de pasar por varios equipos de divisiones inferiores. Después de retirarse como jugador en 2009, se dedicó a la defensa de los derechos de los futbolistas, siendo presidente del sindicato AFE entre 2010 y 2017. Durante su tiempo al frente del sindicato, convocó huelgas y defendió causas como el pago de salarios impagos y los derechos televisivos.
En 2018, Rubiales ascendió a la presidencia de la RFEF tras una elección que desbancó al veterano Ángel María Villar. Su llegada al cargo estuvo marcada por su actitud combativa, pero también por decisiones polémicas, como la destitución de Julen Lopetegui como seleccionador español a tan solo dos días del inicio del Mundial de 2018. Sin embargo, lo que más le marcaría fueron sus escándalos personales y profesionales.
El 20 de agosto de 2023, Rubiales se encontraba celebrando la victoria de la selección femenina de fútbol de España en la final del Mundial femenino. Durante la ceremonia de premiación, Rubiales besó en la boca a Jenni Hermoso, un gesto que la jugadora calificó como no consentido. La imagen dio la vuelta al mundo y desató una ola de indignación tanto en España como a nivel internacional. A pesar de que Rubiales defendió que el beso fue «espontáneo, mutuo, eufórico y consentido», la presión fue insostenible.
El escándalo provocó que Rubiales fuera suspendido de su cargo por la FIFA, y después de semanas de polémicas y críticas, dimitió en septiembre de 2023. El caso llegó a la justicia, donde la Fiscalía le acusa de agresión sexual y coacciones, por lo que se enfrenta a una posible pena de 2,5 años de cárcel. Jenni Hermoso, quien inicialmente declaró no sentirse agredida, testificará en contra de Rubiales en los próximos días.
Durante su mandato en la RFEF, Rubiales estuvo rodeado de polémicas. Uno de los temas más discutidos fue el traslado de la Supercopa de España a Arabia Saudita, un contrato que fue investigado por corrupción y acuerdos irregulares, y en el que también se vio involucrado el exjugador Gerard Piqué. Aunque Rubiales negó cualquier irregularidad, este acuerdo fue el centro de varios cuestionamientos sobre su ética en la gestión.
Sin embargo, también se le reconoce por haber logrado aumentar los ingresos y los patrocinios de la RFEF, así como por haber mejorado las condiciones del fútbol de categorías inferiores. En particular, su impulso al fútbol femenino fue notable, aunque las críticas por las condiciones de las jugadoras nunca cesaron. Hermoso, quien fue una de las principales voces del movimiento por mejoras, terminó siendo la principal figura en el escándalo que derrumbó a Rubiales.
Hoy en día, Rubiales vive en la ciudad de Granada, donde lleva una vida discreta como «un vecino más», según los medios españoles. Aunque su carrera futbolística terminó abruptamente, su legado sigue siendo debatido en cada rincón del fútbol español. De líder combativo a acusado de agresión sexual, Luis Rubiales ha dejado una huella imborrable, pero también una advertencia sobre los límites del poder y la responsabilidad en el deporte.
El lunes, Rubiales se sentará en el banquillo como acusado, y el futuro de su figura en el fútbol español parece más incierto que nunca.