

El deporte dominicano se encuentra de luto con la partida del destacado ex voleibolista Félix Rafael Cruz, conocido en el ámbito deportivo como «Boca Chica» y en su comunidad natal como «Con». Cruz falleció el 26 de diciembre de 2024, rodeado de sus seres queridos, dejando un legado imborrable en el voleibol nacional.
Nacido en la playa de Boca Chica, Cruz creció practicando voleibol en las canchas de arena de su localidad, siendo pionero en la disciplina en su pueblo. Su talento no pasó desapercibido, y pronto formó parte de la Selección Nacional de Voleibol de la República Dominicana, con la que representó al país en diversos torneos internacionales. Fue uno de los jugadores más destacados de la década de 1970 y uno de los integrantes clave de la Selección Nacional que participó en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en la República Dominicana en 1974.
Durante esos juegos, su desempeño fue sobresaliente, lo que le permitió ser elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) del equipo dominicano. Este logro consolidó aún más su lugar en la historia del voleibol nacional, siendo reconocido con su inclusión en el Pabellón de la Fama de Santo Domingo, un honor que ratificó su importancia en el deporte.
A pesar de haber dejado atrás su carrera deportiva, Félix Rafael Cruz siguió destacándose en su vida profesional como odontólogo, siendo un ejemplo de dedicación y éxito tanto en el deporte como en su vida personal. A lo largo de su vida, siempre mantuvo su conexión con Boca Chica y sus raíces, siendo un referente para las futuras generaciones de deportistas y profesionales de su comunidad.
El legado de Cruz perdurará en la memoria de los amantes del voleibol, y su partida deja un vacío difícil de llenar. Sus restos serán expuestos mañana a partir de la 1:00 de la tarde en la Funeraria Blandino, ubicada en la avenida Abraham Lincoln, y el domingo en la funeraria San Andrés de Andrés, Boca Chica, donde se le rendirán los últimos honores antes de su sepultura en el cementerio local.
Félix Rafael Cruz habría cumplido 74 años el próximo 24 de enero. Le sobreviven sus hijos, Ricardo y Rafael de la Cruz, quienes mantienen vivo su legado tanto en el ámbito deportivo como en el personal.
El deporte dominicano llora la partida de una leyenda, pero celebra la vida y el legado de un hombre que, con esfuerzo y dedicación, llegó a ser inmortalizado por su talento y su amor por el voleibol.