Marileidy Paulino

La millonaria brecha entre las ganancias de Marileidy Paulino y otros deportes.

La campeona dominicana acumuló US$345,000 en premios durante su temporada internacional de 2026, una cifra que palidece frente a los ingresos de las grandes estrellas de la NBA, MLB y otros deportes olímpicos.

Marileidy Paulino ha convertido los 400 metros en uno de los territorios de mayor dominio del atletismo mundial. Campeona olímpica y mundial, cuatro veces ganadora de la Diamond League y protagonista habitual de las grandes competencias internacionales, la dominicana ha construido una trayectoria que habla por sí sola.

Sin embargo, existe una paradoja detrás de esa excelencia: dominar una de las pruebas más importantes del atletismo no necesariamente significa recibir las mayores recompensas económicas del deporte.

Paulino cerró su temporada internacional de 2026 con US$345,000 en premios correspondientes a ocho carreras de los 400 metros, una suma importante, pero muy distante de los ingresos que perciben las principales figuras de las ligas profesionales estadounidenses.

La campeona dominicana obtuvo cinco triunfos en pruebas Diamond+ de la temporada regular, con un premio de US$20,000 por cada victoria. A esa cantidad agregó US$30,000 por ganar la final de la Diamond League en Bruselas.

Su temporada tuvo además dos grandes recompensas: US$150,000 por conquistar los 400 metros del World Athletics Ultimate Championship, celebrado en Budapest, y otros US$65,000 por imponerse en los 400 metros de ATHLOS Londres.

En total, US$345,000.

La cifra no incluye otros beneficios o incentivos que pueden recibir las principales estrellas del circuito atlético durante la temporada, algunos de los cuales no siempre son detallados públicamente.

El dato permite dimensionar una realidad particular del atletismo: incluso una atleta que domina su especialidad y acumula títulos internacionales necesita encadenar triunfos importantes para alcanzar ingresos que, en otros deportes, una estrella puede recibir simplemente por cumplir con su calendario competitivo.

El contraste resulta todavía más evidente cuando se lleva la comparación al baloncesto profesional.

Para la temporada 2026-27 de la NBA, Karl-Anthony Towns tiene un salario de US$57,078,728 con los New York Knicks.

Si se divide ese salario entre los 82 partidos de una temporada regular, el resultado es de aproximadamente US$696,082 por encuentro.

Es decir, el salario promedio de Towns por partido equivale a aproximadamente el doble de los US$345,000 que Paulino reunió en toda su temporada internacional de 2026.

Hay otra manera de visualizar la diferencia.

En el hipotético caso de que Towns disputara un partido completo con un ingreso proporcional al tiempo en cancha, necesitaría alrededor de 23 minutos y 48 segundos para alcanzar los US$345,000 que Paulino acumuló durante toda su campaña en los 400 metros.

Y el contrato de Towns tampoco está entre los únicos grandes acuerdos de la NBA. Jayson Tatum tiene previsto recibir US$58,456,566 con Boston y Jaylen Brown US$57,736,350 con Philadelphia para la campaña 2026-27.

Incluso los jugadores que llegan a la liga con contratos de escala de novatos tienen garantizada una estructura salarial muy superior a los premios que ofrece una competencia individual de atletismo.

Juan Soto: otra escala económica

En el béisbol, la diferencia adquiere una dimensión todavía mayor.

El dominicano Juan Soto, de los Mets de Nueva York, firmó un contrato de US$765 millones, con un valor promedio anual de US$51 millones.

No es necesario siquiera tomar como referencia el valor total del acuerdo para entender la brecha. El salario mínimo de MLB está establecido en US$780,000 anuales, más del doble de los US$345,000 que Paulino consiguió en sus ocho competencias internacionales de 2026.

Si se toma el promedio anual de Soto y se distribuye entre los 162 partidos de una temporada, cada encuentro representaría aproximadamente US$314,815.

La diferencia fundamental es que el jugador de Grandes Ligas percibe ese salario independientemente de que conecte un jonrón, se vaya de 4-0 o ni siquiera participe en un partido determinado, mientras que en el atletismo buena parte de los ingresos de Paulino están directamente vinculados a sus resultados.

El atletismo tampoco ocupa el extremo inferior de la escala cuando se compara con otras disciplinas olímpicas.

En tenis, por ejemplo, el campeón de un Grand Slam puede recibir hasta US$5 millones, una cantidad que supera ampliamente los premios disponibles en las principales competencias de atletismo.

En natación, World Aquatics contempla premios de US$10,000 para los ganadores de determinadas pruebas del Mundial de piscina corta de 2026, mientras que los Grand Slam de judo manejan premios de alrededor de US$4,593 para sus campeones, según los datos citados.

En el voleibol, la Liga de Naciones ofrece US$1 millón al equipo campeón.

En tiro con arco, la gran final mundial entrega US$34,410 al ganador, mientras que la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Tenis de Mesa reparte una bolsa de US$1 millón, aunque el Campeonato Mundial oficial de la disciplina no contempla premios monetarios.

Las cifras muestran que el tamaño de la recompensa económica no siempre guarda relación directa con el nivel de dificultad, la exigencia física o el prestigio olímpico de una disciplina.

Los US$345,000 de Paulino se construyeron a través de una campaña en la que volvió a competir en la élite mundial.

La dominicana abrió su recorrido el 19 de junio en Doha, donde registró 48.91 segundos y ganó US$20,000. Después triunfó en París, Mónaco, Londres y Silesia, sumando otros US$20,000 por cada victoria.

En Bruselas, el 5 de septiembre, detuvo el cronómetro en 48.64 segundos, estableció un récord de la competencia y recibió US$30,000.

Una semana después llegó uno de los mayores premios de su temporada. En Budapest, Paulino ganó los 400 metros del Ultimate Championship con 49.07 segundos y obtuvo US$150,000.

Finalmente, el 18 de septiembre, cerró su calendario en Londres con un tiempo de 48.73 segundos y otros US$65,000.

Ocho carreras, ocho actuaciones de alto nivel y US$345,000 en premios.

La cifra refleja el valor de su dominio dentro del atletismo, pero también expone una realidad más amplia del deporte moderno: la excelencia no siempre se remunera de la misma manera.

Marileidy Paulino puede dominar una pista de 400 metros durante menos de un minuto y convertirse en la mejor del mundo. Pero, mientras en algunas disciplinas una estrella puede recibir cientos de miles de dólares simplemente por disputar un partido, en el atletismo cada triunfo debe convertirse en otro peldaño para construir una temporada económicamente significativa.

Y esa es, quizá, la otra carrera que todavía enfrenta una de las atletas más dominantes de su generación: conseguir que el valor económico de su éxito se acerque al enorme valor deportivo de lo que ha conseguido sobre la pista.

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