Andrés Feliz

Andrés Feliz gana el duelo dominicano y corona al Real Madrid en la Supercopa.

El base dominicano anotó 11 puntos y apareció en los minutos decisivos para sellar el triunfo 93-89 sobre el Olympiacos de Jean Montero, que terminó con 12 tantos y perdió un balón clave en el cierre.

El duelo dominicano entre Andrés Feliz y Jean Montero tuvo un desenlace a la altura de una final: tensión hasta los últimos segundos, una posesión decisiva y un jugador quisqueyano celebrando mientras el otro lamentaba una oportunidad perdida.

Feliz terminó sonriendo.

El base del Real Madrid aportó 11 puntos y tuvo una intervención determinante en el tramo final para ayudar al conjunto español a derrotar 93-89 al Olympiacos y conquistar la primera edición de la Supercopa de la Euroliga, este sábado en el Etihad Arena de Abu Dabi.

Montero, por su parte, respondió con 12 puntos y tuvo un papel importante en la reacción del conjunto griego, pero su actuación quedó marcada por una pérdida de balón en el momento más delicado del partido.

Con el Olympiacos a una posesión de tomar la ventaja, el dominicano perdió el balón y el Madrid aprovechó la segunda oportunidad que recibió. Después de un rebote providencial de Timothé Luwawu-Cabarrot, la pelota terminó en manos de Feliz, quien atacó el aro y convirtió una bandeja que prácticamente sentenció el encuentro.

Fue la jugada que inclinó definitivamente la balanza.

El Real Madrid había construido una ventaja de 10 puntos en el último cuarto, 82-72, y parecía tener el partido bajo control. Sin embargo, Olympiacos no se rindió.

Sasha Vezenkov tomó el protagonismo y encadenó seis puntos para acercar a los griegos 87-83. Luego apareció Evan Fournier, quien volvió a convertirse en una amenaza para el Madrid y encestó dos triples consecutivos para colocar el marcador 91-89 con poco más de un minuto por jugar.

El escenario estaba servido para otro cierre dramático.

Olympiacos tuvo la oportunidad de ponerse por delante, pero la pérdida de Montero frustró la ofensiva griega. El Madrid recuperó la posesión y, tras el rebote de Luwawu-Cabarrot, Feliz recibió el balón para atacar el aro y poner prácticamente el punto final a la batalla.

El título tiene además un significado especial para el Real Madrid, que consiguió revancha ante un Olympiacos que lo había derrotado en la final de la Euroliga el pasado mayo.

El conjunto blanco también le entregó a Pedro Martínez su primer trofeo al frente del equipo y se convirtió en el primer campeón de esta nueva Supercopa de la Euroliga, disputada por primera vez en Abu Dabi.

La conquista tuvo un marcado carácter colectivo. Todos los jugadores del Real Madrid anotaron y capturaron al menos un rebote, con la excepción de Chuma Okeke, mientras Facundo Campazzo terminó como el jugador más valorado del conjunto español con 17 puntos de valoración.

Walter Tavares, además, fue elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) de la final.

El conjunto español comenzó imponiendo un ritmo alto, aunque las pérdidas fueron una constante desde el inicio. El Madrid entregó cinco balones en los primeros cinco minutos, pero su defensa sobre Sasha Vezenkov le permitió correr y generar ventajas.

Mikael Jantunen asumió la tarea de incomodar al principal referente ofensivo del Olympiacos, mientras la energía de Jaime Pradilla desde el banquillo ayudó a cambiar el ritmo del encuentro.

Los triples también comenzaron a aparecer y el Madrid construyó un parcial de 9-0 que le permitió tomar ventaja de 12-20. Campazzo tomó entonces el control de la ofensiva y los blancos cerraron el primer cuarto con una ventaja de 24-15.

Olympiacos reaccionó en el segundo período. La entrada de Montero y Fournier dio mayor fluidez al ataque griego, mientras las pérdidas del Madrid mantenían abierto el partido.

La tercera falta personal de Tavares obligó a Pedro Martínez a sentar temporalmente a su principal referente interior. Damian Jones asumió entonces la responsabilidad en la pintura y Pradilla y Jantunen mantuvieron la intensidad en el rebote.

Montero continuó aportando para el conjunto griego, pero el Madrid logró conservar el control y llegó al descanso arriba 47-43.

Tras el intermedio, Olympiacos salió con mayor determinación y encadenó un parcial de 7-0 para darle la vuelta al marcador. El Madrid, que ya acumulaba 15 pérdidas, encontró respuesta en Gabriel Deck, autor de dos triples consecutivos que frenaron el impulso rival.

Feliz y Theo Maledon comenzaron entonces a darle mayor dinamismo a la ofensiva madridista. El trabajo de Jantunen y Pradilla también volvió a ser importante y el equipo español recuperó la ventaja para entrar al último cuarto arriba 75-72.

El último período fue un intercambio de golpes.

El Madrid atacó con agresividad y provocó varias faltas del Olympiacos, hasta colocarlo en situación de bonus con siete minutos todavía por jugar. Luwawu-Cabarrot amplió la diferencia con un triple desde la esquina para el 82-72.

Pero Olympiacos tenía una última respuesta.

Vezenkov tomó el mando, Fournier volvió a castigar desde el perímetro y el encuentro llegó a los últimos segundos con apenas dos puntos de diferencia.

Ahí apareció Feliz.

El dominicano no necesitó una gran cantidad de puntos para dejar su huella. Le bastó una jugada, en el momento exacto, para ganar el duelo particular ante Montero y ayudar al Real Madrid a levantar el primer trofeo de la Supercopa de la Euroliga.

Una noche de celebración para Feliz y de aprendizaje para Montero, en una final que volvió a demostrar que en el baloncesto europeo un solo balón puede cambiarlo todo.

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