El exjugador dominicano considera que varios de los grandes nombres de la llamada era de los esteroides merecen una segunda oportunidad y hasta plantea que podrían ser reconocidos con un asterisco.
SANTO DOMINGO.— Albert Pujols no tiene dudas sobre cómo actuaría si algún día le correspondiera votar para elegir a los nuevos miembros del Salón de la Fama de Cooperstown: les daría su respaldo a varios de los principales protagonistas de la llamada era de los esteroides.
Barry Bonds, Sammy Sosa, Roger Clemens, Alex Rodríguez y Manny Ramírez son algunos de los nombres que aparecen en esa conversación. Para Pujols, más allá de las controversias que marcaron sus carreras, sus extraordinarios números y el impacto que tuvieron en el béisbol también deben ser tomados en cuenta.
En una entrevista concedida al Listín Diario, el extoletero dominicano abordó de manera directa uno de los temas más delicados de la historia reciente de las Grandes Ligas: el uso de sustancias para mejorar el rendimiento y el debate sobre si los jugadores vinculados con ese período deben tener un lugar en Cooperstown.
“Todos merecen una segunda oportunidad”, sostuvo Pujols al referirse a los peloteros relacionados con esa época, al tiempo que aclaró que no está afirmando que todos hayan utilizado sustancias prohibidas, debido a que en varios casos nunca hubo una comprobación.
Para el seis veces seleccionado al Juego de Estrellas, los números y las carreras de esos jugadores no pueden simplemente borrarse de la historia.
“Considero que jugadores como Barry Bonds, Roger Clemens, Alex Rodríguez y Manny Ramírez ya tenían carreras de Salón de la Fama antes de llegar a ciertos equipos o antes de terminar sus carreras”, explicó.
Pujols incluso fue más allá y planteó una posible alternativa para reconocer a esos peloteros sin ignorar la controversia que los rodea: crear dentro del propio Salón de la Fama un espacio para los jugadores de esa época, acompañados de un asterisco.
La posición de Pujols es clara. Si tuviera en sus manos una boleta del Salón de la Fama, votaría por esos jugadores.
El dominicano entiende que el tema es complejo y que existen reglas que deben respetarse, pero considera que también debe existir espacio para valorar las carreras que marcaron una generación.
Su postura cobra especial interés porque Pujols también ha sido relacionado, aunque sin pruebas, con el uso de sustancias prohibidas. Ante esa situación, el exjugador fue contundente al defender su legado.
“He pasado todas las pruebas y, si alguna vez me encuentran una mínima cantidad de esteroides en mi cuerpo, devolvería todo el dinero que gané en las Grandes Ligas”, afirmó.
Pujols también recordó el episodio que protagonizó con el exjugador y comentarista Jack Clark, quien hizo señalamientos relacionados con el uso de sustancias.
El incidente terminó teniendo consecuencias económicas para Pujols, quien aseguró que gastó alrededor de medio millón de dólares en abogados.
Más allá del costo, el dominicano explicó que decidió llevar el caso hasta las últimas consecuencias porque entendía que estaba defendiendo algo más grande que su propia imagen.
“Consideré que era una decisión que tenía que tomar por todos los peloteros, para que quedara claro que no se puede jugar con el legado de un jugador de esa manera”, recordó.
Mientras se habla de quiénes deberían estar en Cooperstown, Pujols también respondió a la posibilidad de convertirse en apenas el segundo jugador en la historia en recibir el 100 % de los votos.
Su respuesta fue sencilla: sería un honor, pero no es algo que pueda controlar.
“Si yo pudiera votar por mí mismo, lo haría”, dijo entre risas, dejando claro que su principal objetivo es alcanzar el Salón de la Fama, independientemente del porcentaje final.
Para Pujols, recibir el 100 % sería extraordinario, pero también estaría satisfecho con entrar con un porcentaje menor, incluso con el mínimo requerido del 75 %.
“Lo importante es que ya logré lo más difícil: tener una carrera exitosa”, expresó.
En otro momento de la conversación, Pujols también fue cuestionado sobre la posibilidad de involucrarse en política de cara a las elecciones de 2028, particularmente en respaldo de su suegro.
La respuesta fue tajante: no.
Pujols aseguró que respeta a su suegro y que ha tenido la oportunidad de conocerlo, pero entiende que la política no es su camino.
Su esposa, Nicole Fernández, tampoco estaría interesada en incursionar en ese mundo, según explicó.
“Yo no soy político ni quiero meterme en ese mundo”, afirmó.
El exjugador reconoció que se trata de un ambiente complejo y prefirió dejar ese terreno a quienes tienen experiencia.
“Para mí, la política es como meterse al mar con tiburones, sin saber si uno va a salir vivo”, sentenció.
Así, mientras su futuro reconocimiento en Cooperstown dependerá algún día de los votantes, Pujols ya dejó clara su posición sobre uno de los debates más polémicos del béisbol: los números de una generación marcada por los esteroides forman parte de la historia y, en su opinión, sus protagonistas también merecen ser escuchados antes de ser juzgados definitivamente.