El exjugador considera necesario equilibrar los intereses de peloteros y propietarios, además de modificar el calendario y los refuerzos de postemporada
Albert Pujols, ahora más involucrado en la dinámica de la pelota dominicana, entiende que la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (Lidom) necesita revisar varios aspectos de su estructura para garantizar un mayor equilibrio entre jugadores, equipos y propietarios.
Uno de los principales puntos que plantea el extoletero de Grandes Ligas es la agencia libre, mecanismo que, a su juicio, necesita una regulación más clara y la implementación de un tope salarial.
“Considero que la agencia libre necesita cambios y que, si no la regulamos, puede convertirse en un caos”, afirmó Pujols al abordar el tema.
El exjugador de los Angelinos de Anaheim, Cardenales de San Luis y otros equipos de las Mayores considera que los clubes realizan importantes inversiones durante la temporada y, en muchos casos, no logran recuperar esos recursos.
Por ello, entiende que debe buscarse un punto medio que permita a los peloteros beneficiarse de su trabajo y, al mismo tiempo, proteja la estabilidad económica de las organizaciones.
“Hay que ponerle un tope salarial y buscar una forma de controlarla”, sostuvo Pujols.
Más continuidad en los playoffs
La agencia libre no es el único aspecto de Lidom que Pujols considera susceptible de cambios.
También propone modificar el sistema de refuerzos para la postemporada. Su idea es que los equipos conserven una mayor parte del núcleo de jugadores con el que comenzaron la campaña, en lugar de llegar a los playoffs con plantillas que pueden cambiar considerablemente debido a la incorporación de peloteros procedentes de otras organizaciones.
Para Pujols, mantener una mayor continuidad ayudaría a premiar el trabajo realizado durante la temporada regular y a preservar la identidad de los equipos.
Otro de los puntos que preocupa al exjugador es el calendario de competencia y, particularmente, la cantidad de viajes que deben realizar los peloteros durante la temporada.
Pujols considera que el ritmo puede resultar excesivamente exigente. Puso como ejemplo los casos en los que un equipo termina un partido en una ciudad, regresa de madrugada a su sede y pocas horas después debe emprender otro viaje para disputar un nuevo encuentro.
Ante esta situación, propone organizar series de dos partidos entre equipos que estén geográficamente próximos o que permitan aprovechar mejor los desplazamientos.
Como ejemplo, planteó que un equipo de Santiago pueda disputar dos encuentros consecutivos en Santo Domingo y posteriormente viajar a La Romana para jugar una serie de dos partidos contra las Estrellas.
A su entender, una planificación de este tipo reduciría el desgaste físico, disminuiría los viajes y podría contribuir a elevar el nivel de juego.
Pujols también entiende que mejores condiciones de calendario podrían hacer más atractiva la liga para los peloteros, especialmente en una época en la que las exigencias físicas y económicas del béisbol profesional son cada vez mayores.
Sin embargo, también llamó a comprender la realidad financiera de los propietarios, al recordar que el béisbol dominicano no genera los mismos ingresos que mercados como Estados Unidos o México.
Mientras plantea cambios para el béisbol dominicano, Pujols mantiene otra faceta de su vida mucho más alejada de los estadios: el trabajo de su fundación en comunidades necesitadas del país.
La organización ha desarrollado proyectos en lugares como Batey Alemán, en San Pedro de Macorís, además de Batey Magdalena, Batey Las Pajas, Guayabo, Pandoja y otras comunidades.
La labor comenzó en 2006, de la mano de Compassion International, y dos años más tarde la fundación inició el desarrollo de sus propias obras.
Desde entonces, sus proyectos han incluido la construcción de viviendas, iglesias y escuelas, además de programas de becas, oportunidades de empleo y asistencia médica.
Entre las experiencias que más recuerda Pujols están los casos de niños que tuvieron que ser trasladados a Estados Unidos para recibir tratamientos que no estaban disponibles en República Dominicana.
Mencionó, entre ellos, a un menor que necesitaba un trasplante de corazón y otro que padecía cáncer y había recibido un pronóstico muy limitado.
A pesar del alcance de estos proyectos, Pujols explica que no acostumbra a promover públicamente el trabajo de su fundación.
Su razón es sencilla: entiende que la ayuda debe centrarse en las personas beneficiadas y no en quien la ofrece.
“No me gusta la autopromoción. Prefiero que las obras se hagan en silencio y que la gente de las comunidades sea la que vea los resultados”, expresó.
Para el exjugador, esa filosofía está estrechamente ligada a su fe y a su manera de entender el servicio.
“Lo importante es hacer la obra de Dios y no buscar reconocimiento público”, afirmó.
De cara al futuro, Pujols adelantó que la fundación ya trabaja en la planificación de sus proyectos para el próximo año, con una atención especial en la educación.
La meta, explicó, es ampliar las oportunidades para niños y jóvenes mediante becas y programas que les permitan construir un mejor futuro.
Así, mientras analiza cómo hacer más sostenible y competitivo el béisbol dominicano, Pujols también mantiene una visión que va más allá del terreno de juego: fortalecer las oportunidades de quienes, dentro y fuera del deporte, necesitan una mano para avanzar.