Rob Manfred

MLB busca cambiar el mercado de agentes libres y choca de frente con los jugadores.

La propuesta plantea concentrar las firmas en diciembre y febrero, limitar los contratos a seis años y 265 millones de dólares y establecer un tope salarial, una idea que el sindicato rechaza tajantemente.

Las Grandes Ligas quieren darle un giro radical a la temporada baja. La MLB presentó este jueves a la asociación de jugadores una propuesta que busca concentrar las firmas de agentes libres en dos periodos específicos, acompañada de cambios importantes en el sistema salarial y en el manejo de los rosters.

El plan permitiría a los jugadores negociar durante el periodo posterior a la Serie Mundial, pero establecería ventanas concretas para cerrar los contratos: hasta el 21 de diciembre y nuevamente a partir del primer lunes de febrero, justo antes del inicio de los entrenamientos primaverales.

Entre ambas fechas tampoco se permitirían traspasos. La intención de la liga es provocar una mayor concentración de movimientos en la temporada baja, con un mercado más activo y predecible, similar al modelo que existe en la NFL y la NBA.

Pero la propuesta tiene una condición que amenaza con convertirse en el principal obstáculo para cualquier acuerdo: la MLB quiere que estos cambios formen parte de un sistema de tope y piso salarial.

El portavoz de la MLB, Glen Caplin, defendió la propuesta al señalar que un sistema de tope y piso salarial permitiría mejorar el equilibrio competitivo, dar mayor estabilidad a los rosters y acelerar la llegada de los mejores jugadores a las Grandes Ligas.

El sindicato, sin embargo, reaccionó de inmediato.

Bruce Meyer, jefe de la asociación de jugadores, consideró que limitar las fechas para firmar agentes libres reduciría el poder de negociación de los peloteros y calificó de poco seria la idea de que un tope salarial sea necesario para incentivar las firmas tempranas.

El rechazo tiene además un fuerte componente histórico. La última vez que la MLB impulsó un tope salarial de esta naturaleza, el conflicto con los jugadores terminó desembocando en la huelga de 1994-95, que se extendió durante siete meses y medio y provocó la cancelación de la Serie Mundial por primera vez en 90 años.

Actualmente, los jugadores pueden convertirse en agentes libres desde el día siguiente al final de la Serie Mundial. Sin embargo, deben esperar hasta que concluya el llamado “periodo de silencio” para comenzar a negociar económicamente con otros equipos.

La MLB propone modificar ese calendario.

El periodo de silencio se extendería hasta el mediodía del lunes correspondiente a las reuniones invernales. Durante ese tiempo los jugadores podrían negociar, aunque los contratos no podrían hacerse oficiales.

Después, los agentes libres tendrían hasta las 5:00 de la tarde del 21 de diciembre para firmar. El mercado volvería a abrirse al mediodía del primer lunes de febrero.

La liga sostiene que necesita ese intervalo para determinar las cifras definitivas relacionadas con los ingresos y el eventual tope salarial.

Uno de los puntos que más controversia genera es el límite propuesto para los contratos.

La MLB plantea que los agentes libres elegibles solo puedan firmar acuerdos de un máximo de 265 millones de dólares y seis años.

Ese límite cambiaría por completo el panorama actual del mercado.

Un ejemplo evidente es el del dominicano Juan Soto, quien después de la temporada 2024 acordó con los Mets de Nueva York un contrato histórico de 765 millones de dólares por 15 años.

La diferencia entre ambos modelos deja clara la magnitud de lo que está proponiendo la liga.

Para el sindicato, además, el nuevo sistema reduciría considerablemente la compensación total de los jugadores y eliminaría los contratos completamente garantizados mediante un sistema de depósito en garantía.

La propuesta de la MLB no solo establece cuánto podrían gastar los equipos como máximo. También contempla un mínimo.

Para 2027, la liga propone un tope de gasto de 245.3 millones de dólares, mientras que el piso de nómina sería de 171.2 millones.

La intención es obligar a determinadas organizaciones a incrementar sus inversiones en jugadores y, al mismo tiempo, limitar el gasto de las franquicias con mayor capacidad económica.

Sin embargo, para los jugadores el problema no está únicamente en las cifras, sino en el principio que representa establecer un límite a sus ingresos.

La propuesta también incluye modificaciones al manejo de los jugadores durante la temporada.

La MLB plantea reducir de cinco a cuatro el máximo de asignaciones a las ligas menores durante una temporada y establecer un sistema de plantillas semanales. Los equipos podrían utilizar hasta 14 lanzadores cuando el roster activo sea de 26 jugadores, frente a los 13 permitidos actualmente.

Los jugadores, por su parte, han planteado reducir las asignaciones opcionales a tres.

También cambiarían los periodos relacionados con las listas de lesionados y las opciones. Para los jugadores de posición, el periodo pasaría de 10 días a una semana, mientras que para los lanzadores se reduciría de 15 días a dos semanas.

La lista de lesionados de 60 días también sufriría una modificación: la MLB propone convertirla en un periodo de 12 semanas.

El proyecto contempla además adelantar en un año el momento en que los equipos deben proteger a determinados jugadores del Draft de la Regla 5.

Para los jugadores que firmaron su primer contrato profesional antes de cumplir 20 años, la protección sería necesaria después de su cuarto Draft. Para quienes tenían 20 años o más al momento de firmar, el plazo se reduciría a tres Drafts.

La gerencia también quiere permitir que los jugadores seleccionados en el Draft sean enviados a las ligas menores mediante una asignación opcional, algo que actualmente no está permitido bajo las mismas condiciones.

La propuesta de la MLB pone sobre la mesa una transformación profunda del béisbol profesional. La liga busca una temporada baja con movimientos más concentrados, plantillas más estables y mayores límites sobre el gasto de los equipos.

Los jugadores, en cambio, ven el proyecto como un retroceso en derechos que durante décadas han defendido.

La discusión apenas comienza, pero el punto de partida parece claro: la MLB quiere modificar las reglas del mercado, mientras el sindicato no está dispuesto a aceptar que esos cambios estén condicionados a un tope salarial.

Y con el recuerdo de la huelga de 1994 todavía presente en la historia del béisbol, cualquier negociación sobre salarios y agencia libre promete ser mucho más que una simple discusión de calendario.

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