Kevin Lamour

Kevin Lamour deja la FIFA tras enfrentarse a Gianni Infantino.

El director general de operaciones de la FIFA puso fin a su relación con el organismo después de cuestionar públicamente el proyecto de Gianni Infantino para abrir la institución a inversores privados.

La tensión dentro de la FIFA sumó este lunes un nuevo capítulo. Kevin Lamour, considerado uno de los principales ejecutivos de la organización, dejó su cargo apenas unas semanas después de expresar públicamente su rechazo a uno de los proyectos más polémicos impulsados por el presidente Gianni Infantino.

La FIFA confirmó que la relación laboral con Lamour terminó el 17 de agosto de 2026, poniendo fin a una etapa de dos años en la que el dirigente francés ocupó el puesto de director general de operaciones. Desde esa posición tenía bajo su responsabilidad áreas clave de la institución, entre ellas los departamentos jurídico, de comunicación y de personal.

La salida llega en un momento especialmente delicado para el máximo organismo del fútbol mundial. Aunque el proyecto de Infantino para permitir la entrada de capital privado fue finalmente abandonado, la controversia dejó profundas divisiones y volvió a poner bajo la lupa la forma en que se gobierna la FIFA.

Lamour no escondió su desacuerdo con la iniciativa. El pasado 31 de julio, en un comunicado difundido por la agencia AP, calificó el proyecto como una propuesta impulsada prácticamente por una sola persona y cuestionó duramente la manera en que se estaba llevando adelante.

«El proyecto de una sola persona», fue la forma en que Lamour describió la iniciativa de Infantino.

El dirigente fue todavía más contundente al defender a los trabajadores de la FIFA, al considerar que merecían un trato diferente dentro de la organización.

Su postura dejó claro que estaba dispuesto a asumir las consecuencias de sus críticas.

«Si eso significa que pierdo mi puesto, que así sea».

Poco después, esas palabras adquirieron un peso especial. Este lunes, la FIFA confirmó oficialmente su salida.

A través de un portavoz, la organización agradeció a Lamour por sus dos años de servicio y le deseó suerte en su futuro profesional. La entidad, sin embargo, decidió no ofrecer mayores explicaciones sobre las circunstancias de la salida.

La brevedad del comunicado contrasta con la importancia del cargo que ocupaba Lamour y con el momento en que se produce su salida.

El francés había llegado a la FIFA después de trabajar en la UEFA y rápidamente se convirtió en una de las figuras de mayor peso dentro de la estructura administrativa del organismo.

Pero su enfrentamiento con Infantino no fue un caso aislado.

Lamour no fue el único alto ejecutivo que manifestó reservas frente a la propuesta de Infantino. Arsène Wenger, director de Desarrollo de la FIFA, también celebró que el proyecto fuera abandonado.

Lo mismo hizo Mattias Grafström, secretario general de la FIFA y considerado el número dos de la institución.

La coincidencia entre varios dirigentes de alto nivel refleja hasta qué punto la iniciativa generó inquietud dentro de la propia organización.

Ahora, con la salida de Lamour, el debate vuelve a centrarse en el liderazgo de Infantino.

El presidente de la FIFA se encuentra a siete meses de las elecciones en las que buscará un cuarto y último mandato. En ese contexto, las divisiones provocadas por el proyecto de inversión privada representan un desafío político que difícilmente desaparecerá con su cancelación.

La salida de Lamour añade presión a un organismo que intenta mantener una imagen de unidad mientras crecen las preguntas sobre su modelo de gestión.

Por ahora, la FIFA da por cerrado el capítulo con un breve agradecimiento. Pero las palabras de Lamour y su posterior salida dejan una pregunta abierta: ¿hasta dónde llegará la disputa interna por el rumbo que debe tomar el fútbol mundial?

El proyecto fue archivado, pero la discusión dentro de la FIFA está lejos de haber terminado.

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