
Los atletas criollos conquistaron nueve medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, superando la cosecha de San Salvador 2023 y extendiendo a siete ediciones su racha de subir a lo más alto del podio.
El taekwondo dominicano volvió a dejar su huella en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe. En Santo Domingo 2026, la disciplina terminó con una cosecha de nueve medallas: dos de oro, dos de plata y cinco de bronce, resultado que le permitió superar lo conseguido hace tres años en San Salvador.
Los encargados de poner el nombre de República Dominicana en lo más alto fueron Bernardo Pie y Wilfrido De la Cruz, ganadores de las dos preseas doradas de la delegación. Sus triunfos encabezaron una actuación que, aunque no fue la mejor en la historia del taekwondo criollo, sí confirmó la fortaleza que ha desarrollado esta disciplina en el escenario regional.
Más que el número de medallas, Santo Domingo 2026 dejó un dato que habla de la constancia del taekwondo dominicano: la selección extendió a siete ediciones consecutivas su racha de conquistar al menos una medalla de oro.
Esa tradición comenzó en Mayagüez 2010, precisamente el escenario donde el país consiguió su mejor actuación histórica en esta disciplina. En aquella edición, los dominicanos conquistaron 11 medallas: cuatro de oro, tres de plata y cuatro de bronce.
Desde entonces, el taekwondo se ha mantenido como una de las disciplinas que regularmente aporta preseas al medallero dominicano. Incluso antes de esa etapa de dominio, ya había dejado su primera marca en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Su debut en el programa regional se produjo en México 1990, donde obtuvo dos medallas de bronce.
En Santo Domingo 2026, el equipo volvió a demostrar que sigue siendo competitivo. Las nueve preseas conseguidas representan una mejoría con respecto a San Salvador 2023, cuando República Dominicana terminó con ocho medallas: una de oro, dos de plata y cuatro de bronce.
El salto no fue gigantesco en cantidad, pero sí significativo en calidad: el país consiguió una medalla más y duplicó su producción de oros.
La actuación de Bernardo Pie y Wilfrido De la Cruz, acompañada por las cinco medallas de bronce y las dos de plata, permitió que el taekwondo cerrara los Juegos con balance positivo y, sobre todo, con la sensación de que su presencia entre las potencias regionales sigue intacta.
Santo Domingo 2026 ya forma parte de la historia. Y aunque el taekwondo dominicano todavía tiene pendiente recuperar aquella espectacular cosecha de Mayagüez, una cosa permanece clara: cada vez que llegan los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la bandera dominicana encuentra en el tatami una fuente segura de orgullo y medallas.