Demi Vollering

Vollering reina en Niza: gana su segundo Tour de Francia y corona la fiesta con la etapa final.

La neerlandesa Demi Vollering cerró con broche de oro una espectacular edición del Tour de Francia femenino. Ganó la novena y última etapa en Niza, sentenció la clasificación general y se tomó revancha de la dramática derrota sufrida hace dos años.

Demi Vollering no quiso conformarse con ganar el Tour de Francia femenino. Quiso hacerlo a lo grande.

La neerlandesa se proclamó campeona por segunda vez y lo hizo de la manera más contundente posible: ganando también la última etapa, levantando los brazos en Niza y dejando atrás a la polaca Katarzyna Niewiadoma-Phinney, campeona de 2024.

Vollering, campeona en 2023, comenzó la jornada con apenas ocho segundos de ventaja sobre Niewiadoma-Phinney. La diferencia obligaba a la neerlandesa a mantenerse alerta hasta el último metro, pero terminó convirtiendo la presión en una exhibición de autoridad.

A medida que se acercaba la meta, Vollering ya sabía que el triunfo era suyo. Levantó el brazo, celebró con tranquilidad y se llevó un dedo a la cabeza, una imagen que resumió perfectamente su actuación: fortaleza física, pero también mental.

La campeona cruzó la línea de meta 1 minuto y 4 segundos por delante de la española Paula Blasi Cairol y de Niewiadoma-Phinney. Gracias a la bonificación de tiempo obtenida por su victoria de etapa, amplió todavía más su ventaja y terminó conquistando la clasificación general con 1:18 sobre la polaca.

El triunfo tuvo un sabor especial.

En 2024, Vollering estuvo a punto de conquistar el Tour, pero terminó perdiendo la carrera por apenas cuatro segundos frente a Niewiadoma-Phinney en una de las definiciones más dramáticas que se recuerdan.

Dos años después, la historia fue completamente diferente.

Vollering no dejó espacio para las dudas. Atacó cuando tenía que hacerlo, resistió la presión de su principal rival y, en la subida final, volvió a demostrar por qué es una de las grandes figuras del ciclismo mundial.

A unos 800 metros de la cima, la neerlandesa lanzó el ataque definitivo y dejó atrás a Niewiadoma-Phinney. Era el mismo golpe que había dado un día antes, cuando ganó la octava etapa y le arrebató el liderato de la clasificación general.

Esta vez, la polaca necesitaba una remontada prácticamente perfecta. No la consiguió.

La última etapa presentó un recorrido exigente, con cuatro ascensos que pusieron a prueba las piernas de las principales candidatas.

Las tres primeras subidas tenían una longitud de 7,7 kilómetros y una pendiente media del 5,9%. La última era más corta, de seis kilómetros, pero también mucho más dura, con una pendiente media del 7,6% y rampas que alcanzaban hasta el 12%.

Sobre el papel, el terreno ofrecía una última oportunidad para cambiar la historia.

En la práctica, Vollering tenía la respuesta preparada.

Después de su espectacular victoria del viernes en el Mont Ventoux, donde Niewiadoma-Phinney había protagonizado un ataque en solitario para ganar la etapa, la polaca llegó a la jornada definitiva sin la misma energía. Vollering aprovechó esa situación y controló la carrera hasta lanzar el ataque que terminó de sentenciar el Tour.

Con 29 años, Vollering sigue ampliando una trayectoria que ya la coloca entre las grandes del ciclismo femenino.

Su triunfo en Francia representa su quinto título en una Gran Vuelta, después de haber conquistado dos Vueltas a España y el Giro de Italia en junio.

Con ello, se une a su compatriota Annemiek van Vleuten como las únicas ciclistas que han conseguido ganar las tres Grandes Vueltas del ciclismo femenino.

En Niza no solo levantó nuevamente el trofeo del Tour.

También cerró una herida de hace dos años, confirmó su dominio y dejó un mensaje contundente para el resto del pelotón: cuando Vollering encuentra su mejor versión, hay que pedalear mucho para seguirle el ritmo.

La campeona de 2023 volvió a ser campeona. Y esta vez, no hubo cuatro segundos que lamentar.

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