Los Astros de Houston encontraron la reacción que necesitaban y lo hicieron con una noche de protagonismo dominicano. Jeremy Peña conectó un espectacular grand slam y Ronel Blanco regresó al montículo después de más de un año de ausencia para encaminar una victoria de 8-5 sobre los Marlins de Miami, poniendo fin a una racha de cuatro derrotas consecutivas.
Peña fue el gran protagonista de la ofensiva al disparar el segundo grand slam de su carrera durante un explosivo segundo episodio en el que Houston fabricó seis carreras. El campocorto dominicano castigó un lanzamiento en el momento perfecto para cambiar el rumbo del encuentro y devolver la confianza a unos Astros que buscaban recuperar el ritmo.
La ofensiva local también contó con una brillante actuación de Yordan Álvarez, quien conectó dos cuadrangulares y aportó el poder necesario para respaldar el trabajo del cuerpo de lanzadores.
Sin embargo, una de las historias más emotivas de la jornada tuvo como protagonista a Ronel Blanco. El derecho dominicano volvió a lanzar en las Grandes Ligas luego de 429 días de ausencia, tras superar una cirugía Tommy John que lo mantuvo alejado de los terrenos durante gran parte de la temporada pasada.
Blanco mostró señales muy alentadoras en su regreso. Lanzó 4.2 entradas, recetó ocho ponches y dejó claro que mantiene la calidad que lo convirtió en una pieza importante de la rotación de Houston antes de la lesión.
Tras su salida, otro dominicano tomó el relevo. Enyel de los Santos respondió con una sólida actuación de una entrada y un tercio, permitió apenas un imparable y se llevó su primera victoria de la temporada, dejando su récord en 1-3.
El cierre quedó en manos de Josh Hader, quien consiguió el salvamento pese a permitir una carrera en el noveno episodio.
Con el despertar ofensivo de Jeremy Peña, el poder de Yordan Álvarez y el esperado regreso de Ronel Blanco, los Astros no solo rompieron su mala racha, sino que también recibieron una inyección de confianza en un momento clave de la temporada. La actuación de los dominicanos fue el motor de una noche que Houston esperaba desde hacía varios partidos.