Durante una reciente entrevista, el artista de 54 años recordó el inesperado episodio que vivió con la FIFA antes de la final del 1998 FIFA World Cup, cuando su equipo se adelantó a confirmar públicamente que él sería parte del espectáculo musical del torneo.
El anuncio, hecho antes de que la organización lo comunicara oficialmente, cayó mal en los despachos del máximo ente del fútbol mundial. Según relató el propio cantante, la reacción fue inmediata: llamadas de la FIFA para expresar su molestia y la decisión de apartarlo, en principio, de la ceremonia final.
“Nos llamaron para decirnos que no iba a estar en la final. Fue un golpe duro, ya todo estaba preparado y el impacto fue muy fuerte. Fueron dos semanas muy difíciles”, recordó el intérprete, quien aseguró que el equipo llegó a temer que la oportunidad se hubiese perdido por completo.
Sin embargo, el giro llegó apenas dos semanas antes del partido decisivo. La FIFA volvió a contactarlo para informarle que finalmente sí participaría en el espectáculo de clausura, aunque con un cambio importante: no tendría un escenario tradicional, sino que interpretaría el tema directamente sobre el césped del estadio.
Lejos de verlo como un problema, Ricky lo asumió con naturalidad. “No me dieron escenario, pero no importó. Un buen gallo canta donde sea”, comentó entre risas.
Aquella presentación de “La Copa de la Vida” no solo terminó convirtiéndose en uno de los momentos más recordados del torneo, sino también en un impulso definitivo para la proyección internacional del artista, que al año siguiente llevó el éxito incluso a los premios Grammy, consolidando su impacto global en la música latina.