Ciudad de México vivió una noche de fiesta tras la victoria de la selección mexicana en la inauguración del Mundial ante Sudáfrica. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez encendieron el estadio, pero el protagonista que terminó robándose todas las miradas no fue un futbolista… sino un pato vestido con los colores del Tri.
Su nombre es Merlín, tiene dos años y, sin buscarlo, se convirtió en la sensación viral del torneo y en una especie de “mascota no oficial” del Mundial.
Las imágenes del ave recorriendo las calles de la capital con su camiseta de la selección —y hasta calcetines— mientras la ciudad celebraba, se esparcieron rápidamente por redes sociales. En cuestión de horas, los videos acumulaban millones de reproducciones y el personaje ya era tendencia.
“Queremos ver a Merlín en el estadio”, pedían los aficionados. Otros iban más lejos: “Este pato ya es un tesoro nacional”. Para muchos, incluso, fue “lo mejor de la jornada”.
Pero en realidad, Merlín no es ninguna novedad para los habitantes de la capital. En Ciudad de México ya era una figura conocida en ferias y eventos del centro histórico, donde acompaña a su dueña, Carla Gómez, que vende bebidas desde un pequeño carrito los fines de semana.
Lejos de ser solo una curiosidad, el pato forma parte de la rutina familiar. “No nos gusta dejarlo solo, es como nuestro bebé”, cuenta Gómez, que lo considera un miembro más de la familia. De hecho, Merlín suele acompañarla junto a su hijo Cristian por lugares emblemáticos como la Alameda Central, el Palacio de Bellas Artes o el Zócalo, donde ya es habitual que turistas y curiosos pidan fotos.
El vínculo entre el niño y el ave es tan estrecho como llamativo. Lo que empezó como un regalo terminó convirtiéndose en una compañía inseparable y, sin que nadie lo imaginara, en un fenómeno viral.
“Ya tenía cierta fama entre la gente que nos veía en la calle”, recuerda su dueña. “Pero nunca pensamos que esto se haría tan grande”.
Ahora, con México disfrutando su arranque en el torneo y el país en plena euforia mundialista, la familia de Merlín sueña con que su peculiar mascota siga trayendo buena suerte.
“México, estamos con ustedes”, dice Carla entre risas. “Y Merlín… Merlín es su fan número uno”.