La ya famosa máscara de Spider-Man que aparece tras cada cuadrangular no estaba en el guion de nadie… hasta que un encuentro inesperado lo cambió todo.
Todo se originó durante una visita del dominicano Juan Soto a Seattle. Allí, un aficionado se le acercó y le regaló dos objetos tan curiosos como improbables: una máscara del superhéroe Spider-Man y una tarjeta de novato de Michael Jordan. La reacción de Soto fue tan natural como inesperada: lo aceptó sin darle demasiadas vueltas. “Me lo acaban de dar, vale, lo acepto”, recordó después.
Lo que parecía una simple anécdota terminó transformándose en una tradición dentro del vestuario. Fue el prospecto Carson Benge quien propuso usar la máscara como parte de las celebraciones de jonrones, en un intento por inyectar energía y buen ambiente a un equipo que buscaba nuevas sensaciones en la temporada.
La conexión con la ciudad hizo el resto. Spider-Man es un ícono cultural de Queens, el distrito donde juega como local el equipo en el Citi Field. De pronto, la idea dejó de ser una simple broma interna para convertirse en un símbolo perfecto de identidad.
El estreno de la celebración llegó durante la serie ante los Atlanta Braves. Desde entonces, cada jonrón se acompaña de la aparición de la máscara en el dugout, y las imágenes no tardaron en hacerse virales.
Más allá del gesto divertido, en el entorno de los Mets destacan el impacto positivo en la química del grupo. Este tipo de rituales suelen fortalecer la unión del vestuario, y en este caso parece haber llegado en el momento ideal, coincidiendo con el buen presente ofensivo de Soto y un equipo que se ve más suelto y conectado.
En una temporada donde los detalles marcan diferencias, los Mets han encontrado algo simple pero poderoso: un fan, un regalo inesperado y una idea que terminó convirtiéndose en parte de su identidad dentro de las Grandes Ligas de Béisbol MLB.